Informe Final ENDSSR 2004
 

9. SALUD INFANTIL Y DE LA NIÑEZ

En este capítulo se presenta información relacionada a la salud de los menores de 5 años de edad en el Paraguay. Los resultados obtenidos están referidos a temas tales como: el peso del niño al nacer, lactancia materna, control del recién nacido, inmunización y mortalidad infantil y en la niñez. El conocimiento de estos aspectos permite evaluar la cobertura de los programas de salud e identificar los grupos menos favorecidos de acuerdo a ciertas características sociodemográficas de la madre. Además el cuestionario de la ENDSSR 2004 incluyó un módulo de preguntas para obtener la historia de nacimientos de cada una de las entrevistadas. Para cada nacimiento se preguntó la fecha y la edad del niño/a, si estaba vivo/a y si había muerto, y la edad al morir. Esta información permite calcular las tasas de mortalidad en períodos específicos de tiempo.

9.1  Peso del Niño al Nacer

El peso del recién nacido es un indicador valioso, ya que permite predecir acerca de la sobrevivencia, crecimiento y desarrollo, particularmente de los menores de un año de edad. El peso al nacer se obtuvo a partir de la pregunta realizada a la madre, si pesaron al/a niño/a al nacimiento o dentro de los primeros siete días de vida.

Se considera con bajo peso a aquellos niños con peso menor a 2500 gramos (5.5 libras), y son los de este grupo quienes experimentan mayor mortalidad para todas las causas en el primer año de vida y en los posteriores. El bajo peso al nacer es el resultado de un proceso de causa compleja, que inicia y transcurre con el embarazo; es determinado por el estado nutricional previo de la madre y el que mantiene durante la gestación. Estas causas a su vez están determinadas por el nivel socioeconómico, la pobreza, enfermedades infecciosas y factores genéticos de la madre, embarazos numerosos con intervalos muy cortos, madres con vicios (fumadoras y alcohólicas), trabajo pesado de la madre, para mencionar algunos más destacados.

Área y Región
Del total de nacidos vivos entre el período marzo de 1999 a febrero de 2004, el 92.8 por ciento reportó peso al nacer, Cuadro 9.1. Al examinar las variables de residencia, se acrecientan las diferencias, en el área urbana las madres reportaron peso al nacer en el 97.6 por ciento de los nacimientos, en cambio, en áreas rurales esa proporción disminuye a 86.9 por ciento, una diferencia de alrededor de 10 puntos porcentuales.

Los datos de la ENDSSR 2004, que se muestran en el Cuadro 9.1, indican de los que fueron pesados el 9 por ciento fue de bajo peso, menos de 2500 gramos. También se presenta el porcentaje de niños que nacieron a tiempo y que informaron bajo peso al nacer (5.7 por ciento) y los que nacieron prematuros (con dos semanas o más antes de tiempo) y sus madres reportaron bajo peso (43.1 por ciento), comparando ambas proporciones se nota que el porcentaje de bajo peso en niños prematuros es aproximadamente 7 veces mayor frente a los niños con bajo peso que nacieron a tiempo. Los resultados sobre peso insuficiente y prematurez, deben considerarse con prudencia, debido a que puede presentarse algún sesgo en la sobrevaloración del bajo peso al nacer y una respuesta poco precisa sobre la prematurez debido a factores de memoria o comprensión equívoca de las preguntas. Aún así se podría considerar como una valiosa aproximación al tema tratado. Teniendo en cuenta las regiones se observan diferencias importantes, el menor porcentaje de peso al nacer presenta la región Norte (83.8 por ciento) y el mayor en Gran Asunción (98.1 por ciento).

Educación y Nivel Socioeconómico
De acuerdo al nivel educativo de las madres, entre las que tienen 0 a 5 años aprobados de estudio el 81.7 por ciento de sus niños fueron pesados, frente a mujeres con 12 años y más de estudio donde el porcentaje aumenta a 99 por ciento. Probablemente relacionado este hecho al lugar de atención del parto y la cultura de una salud preventiva prevaleciente en las madres de mejor nivel educativo y mejores condiciones socioeconómicas, ya que coherentemente se observa que cuando las madres se clasifican en el nivel socioeconómico alto alcanza el 99.6 por ciento, Gráfico 9.1.

Peso al Nacer y Control Prenatal
Además se observa que existe una relación inversa entre el tiempo en que la mujer acudió al primer control cuando estaba embarazada y el peso del niño al nacer. En efecto, para las madres quienes tuvieron su primer control durante el primer trimestre, sus hijos fueron pesados en el 97 por ciento de los casos, mientras que las madres que concurrieron a su primer control durante el tercer trimestre, reportaron peso del recién nacido en solo 76.6 por ciento de ellos. De las madres que no tuvieron ningún control, solamente 62.8 por ciento reportó peso al nacer.

Edad, Educación, Nivel Socioeconómico e Idioma
En relación a la edad de la madre en el parto respectivo, no se observan diferencias significativas entre los diferentes grupos de edades, pero cabe resaltar que todos los porcentajes superan el 90 por ciento de niños pesados al nacimiento. El bajo peso tiene una relación inversa con la educación de la madre, independientemente de la edad gestacional, y está asociado con el nivel socioeconómico bajo, con las que hablan guaraní en la casa, con los nacimientos asistidos por una partera (empírica) y cuando las madres son menores de 20 años de edad, Cuadro 9.1.

9.2  Iniciación y Duración de la Lactancia Materna

La lactancia materna es mundialmente reconocida como un determinante importante de la probabilidad de sobrevivencia en la niñez, porque provee a los niños de los nutrientes adecuados y de inmunización natural para un gran número de enfermedades infantiles comunes. A pesar de ello, la complementación alimentaria temprana (pecho acompañado por alimentos sólidos o purés) sin medidas de higiene adecuadas, atenúa lo valioso de la lactancia al ponerse en contacto al niño con sustancias contaminadas en el ambiente. La práctica de la lactancia materna exclusiva (solo pecho), intensa y frecuente, en la mayoría de los casos demora el retorno de la ovulación, reduciendo la probabilidad de espacios intergenésicos cortos, que constituyen uno de los principales factores asociados al riesgo reproductivo. Los hábitos de lactancia y destete están estrechamente relacionados a los riesgos de enfermedad y desnutrición.

En el Cuadro 9.2 se muestra el porcentaje de niños/as nacidos/as vivos/as en el período marzo de 1999 a febrero de 2004 que fueron amamantados según características de las mujeres entrevistadas. La lactancia materna es una medida generalizada en el Paraguay, considerando que el 95 por ciento de los niños/as recibieron pecho de la madre en algún momento después de su nacimiento. Según características de las madres, se observan muy pocas variaciones por área, región, actividad económica o lugar donde tuvo el parto, las proporciones están entre el 90 o 95 por ciento o más. En cuanto a idioma hablado en la casa, las mujeres que hablan solo guaraní, o solo español o que son bilingües tampoco presentan proporciones de amamantamiento muy diferentes entre sí. Se nota una menor práctica de la lactancia en madres que hablan otro idioma (88.9 por ciento) que principalmente es el portugués.

Tiempo de Inicio de la Lactancia Materna después del Parto
En relación al período transcurrido entre la finalización del parto y el inicio de la lactancia materna, el Cuadro 9.3 muestra que el 16 por ciento comenzó el amamantamiento en los primeros diez minutos y 23 por ciento dentro de una hora. Otro 42.2 por ciento empezó a recibir pecho antes de cumplir 24 horas de vida. La duración promedio de la lactancia en la ENDSSR 2004, para niños menores de 5 años de edad es de 11.8 meses, similar a la registrada en la ENSMI 98 y en la ENDSR 95/96.

9.3  Suplementación y Práctica del Destete

Se recomienda lactancia exclusiva (solo pecho) en los primeros 6 meses de vida y lactancia suplementaria cuando no sea posible continuar con la exclusiva (OMS, 2001), ya que la edad de introducción de otros alimentos y líquidos, y el tipo de comida introducida, puede ser crucial para el balance nutricional, crecimiento y desarrollo del niño, así como para la incidencia de diarrea y otras infecciones. El suministro temprano de alimentos suplementarios es un factor que también afecta la producción de leche materna y la duración de la amenorrea posparto.

Edad al Destete
El Cuadro 9.4, panel superior, indica que la práctica del destete es más común a edades entre 4 a 11 meses (38.5 por ciento), y entre 12 a 23 meses (36.4 por ciento). En consecuencia, podría decirse que los niños entre edades de 4 a 23 meses tienen alta probabilidad de interrumpir la práctica de la lactancia materna. En relación a las razones para dejar de lactar, la más mencionada fue "salía a trabajar/ estudiar" para el grupo de 4 a 11 meses (64.2 por ciento), seguido de "fin del destete y ya era grande" con una proporción del 60.9 por ciento para niños entre 12 a 23 meses.

En el panel inferior del Cuadro 9.4, podemos observar que hasta los 3 meses de edad, la razón principal reportada por las madres para que los hijos dejaran de lactar es "poca leche". En los menores de 1 mes la proporción es de 47.5 por ciento y para los de 1 a 3 meses llega a 48.6 por ciento. Entre los niños/as de 4 a 11  meses, las razones de "fin del destete y ya era grande" (28.6 por ciento) y "poca leche" (23.1 por ciento) son las causas más mencionadas por las madres. Entre los 12 y 23 meses, "fin del destete y ya era grande" fue expresada por 79.6 por ciento de las madres y para los niños de 24 meses y más, esa misma razón llegó a 94.8 por ciento.

Tipo de Alimentación Recibida (últimas 24 horas)
Los datos del Cuadro 9.5, muestran la distribución porcentual de los últimos nacidos vivos menores de 2 años de edad, según tipo de alimentos que recibieron en las últimas 24 horas previas a la entrevista además de la leche materna, clasificado por edad actual. Las categorías son excluyentes y están ordenadas de tal manera que si un/a niño/a recibe alimentos listados en diferentes columnas de la tabla, se clasifica en la columna más a la derecha (pecho, puré o sólido). De este modo se puede mencionar que solamente el 33.8 por ciento de los menores de 3 meses recibe lactancia materna exclusiva. Este porcentaje disminuye rápidamente a tan solo 7.9 por ciento entre los/as niños/as de 3 a 5 meses. La mayoría de los menores de 3 meses recibe leche materna y suplementos, pecho y agua (24.4 por ciento), pecho y otra leche (26.3 por ciento) y pecho y otros líquidos (7.6 por ciento), la inclusión de sólidos o purés a la alimentación de niños menores a 3 meses es mínima (0.3 por ciento).

9.4  Indicadores de la OMS

Un grupo de trabajo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomendó en el año1991 un listado de indicadores para la adecuación de las prácticas de lactancia en una población. El cambio más importante en esta lista que fue actualizada en el año 2001 consiste en la recomendación del incremento de 4 a 6 meses de duración de la lactancia exclusiva (Documento A54/INF.DOC./ 4, 1 de mayo 2001, 54º Asamblea Mundial de la Salud). Estos indicadores, Cuadro 9.6, son útiles para resumir los hallazgos sobre el tema. Adicionalmente es importante incorporar en este contexto, la proporción de niños de 0 a 3 meses para los diferentes tipos de lactancia, a efectos de comparar con las encuestas precedentes.

Lactancia Exclusiva

En la ENDSR 95/96, el 7.5 por ciento de los niños entre 0 a 3 meses no estaba recibiendo leche materna, proporción similar a la registrada en la ENDSSR 2004 (8 por ciento). Comparando el porcentaje de lactancia materna exclusiva para el mismo grupo de edad, tenemos que se ha cuadruplicado en los últimos 9 años, pasando de 7.1 por ciento en la ENDSR 95/96, a la cifra actual (29.8 por ciento). Esto probablemente se debe a la disminución de la lactancia predominante, que se ha reducido en 41 por ciento desde 1995, donde la proporción era de 58.6 por ciento llegando al porcentaje actual (34.6 por ciento), Gráfico 9.2.

También se puede ver en el Cuadro 9.6 que el 12.4 por ciento de niños menores de 6 meses no está recibiendo leche materna, mientras que el 21.9 por ciento recibe lactancia exclusiva (solo pecho). La práctica de la lactancia exclusiva para niños de 0 a 5 meses de edad es más alta en la región Este (27.6 por ciento) y Gran Asunción (26 por ciento) y entre hijos de mujeres del nivel socioeconómico alto (28.2 por ciento).

Alimentación Complementaria
La alimentación complementaria en la lactancia materna ocurre más temprano de lo recomendado. Entre los niños de 0 a 5 meses de edad, 27.6 por ciento tiene lactancia predominante, es decir que ya recibe agua u otros líquidos (excluyendo otras leches), además de la leche materna. Al acumular este porcentaje con lactancia exclusiva (solo pecho) (21.9 por ciento), se puede mencionar que el 49.5 por ciento de los niños menores de 6 meses recibe lactancia completa (exclusiva y predominante). Por diferencia, poco más de la mitad (50.5 por ciento) de los niños de 0 a 5 meses no está recibiendo leche materna (12.4 por ciento), o recibe otros alimentos no recomendados para los/as niños/as de esta edad (38.1 por ciento). En general la práctica de introducir suplementos es más común en áreas rurales, en la región Norte, quienes trabajan en la casa y en mujeres de índice socioeconómico bajo o que hablan guaraní.

Considerando la edad de 4 a 6 meses como el período de transición alimentaria y el inicio de la complementaria, lo indicado sería que todos los niños de 6 a 9 meses continuarán recibiendo leche materna y en forma simultánea sólidos o purés. Como se puede apreciar en la séptima columna del Cuadro 9.6, el 59.8 por ciento de niños de 6 a 9 meses recibe la alimentación óptima para esa edad.

Otra recomendación de la OMS (Resolución WHA54.A2, 18 de mayo 2001, 54º Asamblea Mundial de la Salud), es que de ser posible, la lactancia materna continúe al menos hasta que el niño cumpla los 2 años. Las tasas de lactancia continuada (cualquier lactancia) de 12 a 15 meses y 20 a 23 meses de edad (columnas 8 y 9 del Cuadro 9.6), reflejan cómo las madres están adheridas a esta recomendación. Entre los niños de 12 a 15 meses de edad, el 36.6 por ciento está recibiendo lactancia materna y solamente el 7.8 por ciento entre los que tienen entre 20 a 23 meses.

9.5  Control del Recién Nacido

La prevalencia de control médico del recién nacido tiene gran significado en las prácticas de la medicina preventiva para la sistematización del examen del niño sano, así como el examen médico del niño enfermo, ya que las dos vertientes permiten identificar las condiciones de desarrollo del niño, así como también prevenir y tratar oportunamente las condiciones de morbilidad.

Área
Con el objetivo de analizar el control del recién nacido, entre todos los nacimientos ocurridos 5 años antes de la encuesta, se seleccionó en forma aleatoria un/a hijo/a nacido/a vivo/a en la casa en el período marzo de 1999 a febrero de 2004. Según se muestra en el Cuadro 9.7, el control del niño sano ha tenido un incremento en la ENDSSR 2004 llegando a 90.1 por ciento en todo el país, siendo mayor en el área urbana (95.3 por ciento) frente al área rural (83.8 por ciento). En la ENSMI 98 la prevalencia del control del recién nacido fue de 79 por ciento en todo el país; 93.1 por ciento en el área urbana y 69.9 por ciento en la zona rural, Gráfico 9.3. El incremento observado a nivel país fue de 14 por ciento, diferencia que resulta estadísticamente significativa con un nivel de confianza del 95 por ciento.

Región y Educación
En cuanto a diferencias regionales, la región Norte presenta el menor porcentaje (82.3 por ciento) y el mayor se registró en Gran Asunción (96.2 por ciento), Cuadro 9.7. En el Gráfico 9.4 se observa que la proporción de niños llevados al control aumenta conforme es mayor el nivel educativo de las madres. En efecto, se tiene 78 por ciento con control del niño sano para madres que tienen 0 a 5 años de estudio, aumentando a 97.8 por ciento para las que tienen 12 y más años aprobados de estudio.

De todos los niños llevados al control del recién nacido, 1 de cada 10 fue llevado en condición de enfermo, siendo la región Norte la que presenta la más alta proporción (15.2 por ciento) y las madres menos educadas, con 0 a 5 años aprobados de estudio (13.9 por ciento).

9.6  Inmunización de Niños Menores de Cinco Años

Algunas de las enfermedades prevenibles mediante inmunización son: sarampión, tos ferina, tétanos, difteria, poliomielitis y tuberculosis. Las vacunas de las que se dispone contra estas enfermedades son en su mayor parte seguras y efectivas. Importantes progresos en cuanto a la cobertura de inmunizaciones han acontecido en el mundo, entre los países en desarrollo en América Latina y el Caribe. En la ENDSSR 2004 se toma como criterio que un/a niño/a tiene el esquema completo de vacunación si se ha aplicado una dosis de BCG y Sarampión, tres dosis de Polio y tres de DPT. Para la ENDSSR 2004 el criterio incluye la pentavalente en combinación de la DPT, debido principalmente a inconvenientes en los registros de la información y la SPR en sustitución o complementación de la vacuna contra el sarampión.

La BCG previene la Tuberculosis, la Polio oral protege contra la Poliomielitis, la DPT que protege contra la Difteria-Tétanos-Tos ferina y la Pentavalente además contra la Hepatitis B y la Haemophilus influenza tipo B. La triple viral SPR protege contra el sarampión, paperas y rubéola. La BCG debe ser aplicada al nacimiento, la polío y DPT son aplicadas a los 2, 4 y 6 meses, lo mismo que la Pentavalente. La SPR es aplicada al año cumplido.

Vacunación por Fuente de Información
Para evaluar los niveles de cobertura de inmunización en niños/as menores de 5 años de edad se preguntó a las madres si tenían el carné de vacunación de sus hijos/as. Si lo tenían y mostraban se consignaba en el cuestionario las vacunas recibidas por los niños/as y registradas en el carné de vacunación con sus fechas de aplicación. Si la madre no tenía o no mostraba el carné y respondía que el niño/a había recibido las dosis correspondientes, se registraba la información en forma separada de la anterior. Para este segundo caso, los datos son menos confiables debido a que pueden estar sujetos a posibles errores de memoria y declaración. Tanto este hecho y el que la información provenga de encuestas representativas de una población, exige extrema cautela al hacer comparaciones con otras estimaciones de la cobertura de vacunación. Es importante aclarar que los menores de edad (0 a 11 meses) son excluidos del análisis, puesto que teóricamente un niño/a debe cumplir con el esquema completo (BCG, DPT, Polio y Sarampión) recién a los 1 año de edad.

La UNICEF considera un nivel de cobertura del 80 por ciento como indicador mínimo de haber alcanzado una inmunización adecuada para detener la transmisión de enfermedades inmunoprevenibles.

9.7  Niveles de Inmunización

En el Cuadro 9.8 se presentan los porcentajes de cobertura de inmunización conjuntamente según carné de vacunación y referencia de las madres, en caso de no contar con el carné. Comparando los resultados de la ENDSSR 2004 y la ENDSR 95/96 presentados en el Gráfico 9.5, se puede mencionar que en la ENDSSR 2004 las coberturas de inmunización a nivel nacional han aumentado en los últimos años. Los niños de 12 a 23 meses de edad han sido vacunados en un 65.2 por ciento, es decir con el esquema completo de las 4 vacunas en conjunto (BCG, Polio, DPT y Sarampión), conforme a referencia de sus madres o a registro en carné de vacunación. La cobertura es similar en el área urbana (65.8 por ciento) y en el rural (64.4 por ciento). En la ENDSR 95/96 la cobertura de las cuatro vacunas a niños de 12 a 23 meses alcanzó a 49.8 por ciento para el total del país, siendo mayor en el área urbana (59.4 por ciento) que en el área rural (42.8 por ciento).

Región, Educación y Nivel Socioeconómico
También en el Cuadro 9.8 se presentan los datos de inmunización de los/as niños/as de 12 a 23 meses de edad que han cumplido todas las vacunas, por dosis, según características de las mujeres entrevistadas. Cabe resaltar que Gran Asunción presenta el porcentaje más bajo con esquema completo de vacunación (61.3 por ciento), por el contrario, Centro Sur es 7 puntos porcentuales mayor (68.6 por ciento), pero la diferencia no es significativa. El esquema completo es más común en madres con mayor educación, y las que pertenecen al nivel socioeconómico alto.

Conforme aumentan las dosis de vacunas, bajan las coberturas, así se observa que DPT para la primera dosis con 94.9 por ciento de cobertura disminuye a 82.8 por ciento en la tercera (completa). Lo mismo para Polio que pasó de 93.8 por ciento en la primera dosis a 82.2 por ciento en la tercera. La BCG y Sarampión presentan dosis única, y las proporciones registradas son de 96.1 y 75.2 por ciento respectivamente.

Cobertura según Carné de Vacunación
Con el objetivo de observar las proporciones de niños vacunados en cualquier momento se compara la cobertura entre niños que tenían entre uno y menos de 5 años de edad en el momento de la entrevista. El Cuadro 9.9 muestra los resultados obtenidos, desagregados por grupos específicos de edad, según las dosis de las 4 vacunas que conforman el esquema completo de vacunación.

Del total de niños/as de 12 a 59 meses de edad, poco más de las tres cuartas partes (76.7 por ciento) cumple con el esquema completo, siendo el grupo de 12 a 23 meses el de menor porcentaje (63.5 por ciento). Esto sugiere que los/as niños/as completan el esquema mucho después de cumplir el primer año de vida. Así también se puede resaltar que los/as niños/as de más edad aún no completan las dosis requeridas, presentando en el grupo de 36 a 47 meses un porcentaje de 83.1 por ciento de cobertura y en el de 48 a 59 meses un 80 por ciento. Se observa además que para la primera dosis el porcentaje es mayor y a medida que aumentan las dosis, disminuyen las proporciones de cobertura. Así tenemos una cobertura de 96.5 por ciento para la primera dosis de DPT que desciende a 88.7 por ciento en la tercera dosis. Lo mismo sucede con la Polio, que pasó de 96.1 por ciento en la primera dosis a 90.2 por ciento en la tercera.

9.8  Niveles y Tendencias de la Mortalidad Infantil y de la Niñez

En la ENDSSR 2004, al igual que en encuestas anteriores: ENDS 90 y ENDSR 95/96, se incluyen estimaciones de la mortalidad infantil y en la niñez, calculadas mediante la recolección de información a través de la historia de nacimientos de cada mujer entrevistada a la cual se preguntó la fecha de cada nacimiento vivo o muerto, el sexo, si vivía todavía y si murió, el mes y año en que falleció. La confiabilidad de las estimaciones de la mortalidad está sujeta a los niveles de omisión de hijos que han fallecido al poco tiempo de nacer, especialmente cuando la defunción ha ocurrido mucho antes de la realización de la encuesta.

Para efectos del análisis se divide la mortalidad infantil, niños/as que nacieron vivos pero que murieron antes de haber cumplido un año, en dos grupos de edad: la neonatal (de 0 a 28 días) y la posneonatal (de 29 días a 11 meses cumplidos). Para la mortalidad en la niñez se consideran las defunciones ocurridas de los 12 a 59 meses. En el Cuadro 9.10 se comparan las estimaciones de la mortalidad infantil de las encuestas ENDSR 95/96 y ENDSSR 2004, para diferentes períodos.

 
Mortalidad Infantil
La tasa de mortalidad infantil actual para el período 1999-2004 (marzo 1999 a febrero 2004) es de 29 muertes por cada 1000 nacidos vivos, similar a la registrada en la ENDSR 95/96 donde fue de 27 muertes por cada 1000 nacimientos en el período 1990-1995. La diferencia encontrada no resulta estadísticamente significativa con un nivel de confianza del 95 por ciento, dado que el intervalo de confianza calculado es entre 23 y 36. Con un tamaño de muestra menor a 7500 mujeres y una tasa menor a 30 muertes por cada 1000 nacidos vivos, es muy difícil demostrar diferencias estadísticas significativas entre ambas encuestas.

Mortalidad en Niños Menores de Cinco Años
Según los resultados presentados en el Cuadro 9.11, la tasa de mortalidad en niños menores de 5 años de edad para el período marzo de 1999 a febrero de 2004 es de 33 muertes por 1000 nacidos vivos. La mortalidad neonatal es de 17 muertes por 1000 nacidos vivos, que representa casi el 60 por ciento de los niños que mueren antes de cumplir el primer año de vida (29 por 1000 nacidos vivos). La posneonatal es de 12 muertes por 1000 nacidos vivos y la mortalidad en la niñez es de 4 muertes por 1000 nacidos vivos. También se puede observar que no hubo diferencia entre las áreas urbana y rural para la mortalidad posneonatal, en cambio para la neonatal y en la niñez existen pequeñas diferencias según áreas geográficas, sin embargo las diferencias no son estadísticamente significativas para el nivel de confianza del 95 por ciento. Cabe destacar que las tasas de mortalidad calculadas para este informe no presentan variaciones significativas respecto a la ENDSR 95/96.

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