9. SALUD INFANTIL Y DE LA NIÑEZ
En este
capítulo se presenta información relacionada a la
salud de los menores de 5 años de edad en el Paraguay. Los
resultados obtenidos están referidos a temas tales como: el peso
del niño al nacer, lactancia materna, control del recién
nacido, inmunización y mortalidad infantil y en la niñez.
El conocimiento de estos aspectos permite evaluar la cobertura de los
programas de salud e identificar los grupos menos favorecidos de
acuerdo a ciertas características sociodemográficas de la
madre. Además el cuestionario de la ENDSSR 2004 incluyó
un módulo de preguntas para obtener la historia de nacimientos
de cada una de las entrevistadas. Para cada nacimiento se
preguntó la fecha y la edad del niño/a, si estaba vivo/a
y si había muerto, y la edad al morir. Esta información
permite calcular las tasas de mortalidad en períodos
específicos de tiempo.
9.1 Peso del
Niño al Nacer
El peso del recién nacido es un indicador valioso, ya que
permite predecir acerca de la sobrevivencia, crecimiento y desarrollo,
particularmente de los menores de un año de edad. El peso al
nacer se obtuvo a partir de la pregunta realizada a la madre, si
pesaron al/a niño/a al nacimiento o dentro de los primeros siete
días de vida.
Se considera con bajo peso a aquellos niños con peso menor a
2500 gramos (5.5 libras), y son los de este grupo quienes experimentan
mayor mortalidad para todas las causas en el primer año de vida
y en los posteriores. El bajo peso al nacer es el resultado de un
proceso de causa compleja, que inicia y transcurre con el embarazo; es
determinado por el estado nutricional previo de la madre y el que
mantiene durante la gestación. Estas causas a su vez
están determinadas por el nivel socioeconómico, la
pobreza, enfermedades infecciosas y factores genéticos de la
madre, embarazos numerosos con intervalos muy cortos, madres con vicios
(fumadoras y alcohólicas), trabajo pesado de la madre, para
mencionar algunos más destacados.
Área y Región
Del total de nacidos vivos entre el período marzo de 1999 a
febrero de 2004, el 92.8 por ciento reportó peso al nacer, Cuadro
9.1. Al examinar las variables de residencia, se acrecientan las
diferencias, en el área urbana las madres reportaron peso al
nacer en el 97.6 por ciento de los nacimientos, en cambio, en
áreas rurales esa proporción disminuye a 86.9 por ciento,
una diferencia de alrededor de 10 puntos porcentuales.
Los datos de la ENDSSR 2004, que se muestran en el Cuadro
9.1, indican
de los que fueron pesados el 9 por ciento fue de bajo peso, menos de
2500 gramos. También se presenta el porcentaje de niños
que nacieron a tiempo y que informaron bajo peso al nacer (5.7 por
ciento) y los que nacieron prematuros (con dos semanas o más
antes de tiempo) y sus madres reportaron bajo peso (43.1 por ciento),
comparando ambas proporciones se nota que el porcentaje de bajo peso en
niños prematuros es aproximadamente 7 veces mayor frente a los
niños con bajo peso que nacieron a tiempo. Los resultados sobre
peso insuficiente y prematurez, deben considerarse con prudencia,
debido a que puede presentarse algún sesgo en la
sobrevaloración del bajo peso al nacer y una respuesta poco
precisa sobre la prematurez debido a factores de memoria o
comprensión equívoca de las preguntas. Aún
así se podría considerar como una valiosa
aproximación al tema tratado. Teniendo en cuenta las regiones se
observan diferencias importantes, el menor porcentaje de peso al nacer
presenta la región Norte (83.8 por ciento) y el mayor en Gran
Asunción (98.1 por ciento).
Educación y Nivel
Socioeconómico
De acuerdo al nivel educativo de las madres, entre las que tienen 0 a 5
años aprobados de estudio el 81.7 por ciento de sus niños
fueron pesados, frente a mujeres con 12 años y más de
estudio donde el porcentaje aumenta a 99 por ciento. Probablemente
relacionado este hecho al lugar de atención del parto y la
cultura de una salud preventiva prevaleciente en las madres de mejor
nivel educativo y mejores condiciones socioeconómicas, ya que
coherentemente se observa que cuando las madres se clasifican en el
nivel socioeconómico alto alcanza el 99.6 por ciento, Gráfico
9.1.
Peso al Nacer y Control
Prenatal
Además se observa que existe una relación inversa entre
el tiempo en que la mujer acudió al primer control cuando estaba
embarazada y el peso del niño al nacer. En efecto, para las
madres quienes tuvieron su primer control durante el primer trimestre,
sus hijos fueron pesados en el 97 por ciento de los casos, mientras que
las madres que concurrieron a su primer control durante el tercer
trimestre, reportaron peso del recién nacido en solo 76.6 por
ciento de ellos. De las madres que no tuvieron ningún control,
solamente 62.8 por ciento reportó peso al nacer.
Edad, Educación,
Nivel Socioeconómico e Idioma
En relación a la edad de la madre en el parto respectivo, no se
observan diferencias significativas entre los diferentes grupos de
edades, pero cabe resaltar que todos los porcentajes superan el 90 por
ciento de niños pesados al nacimiento. El bajo peso tiene una
relación inversa con la educación de la madre,
independientemente de la edad gestacional, y está asociado con
el nivel socioeconómico bajo, con las que hablan guaraní
en la casa, con los nacimientos asistidos por una partera
(empírica) y cuando las madres son menores de 20 años de
edad, Cuadro
9.1.
9.2
Iniciación y Duración de la Lactancia Materna
La lactancia materna es mundialmente reconocida como un determinante
importante de la probabilidad de sobrevivencia en la niñez,
porque provee a los niños de los nutrientes adecuados y de
inmunización natural para un gran número de enfermedades
infantiles comunes. A pesar de ello, la complementación
alimentaria temprana (pecho acompañado por alimentos
sólidos o purés) sin medidas de higiene adecuadas,
atenúa lo valioso de la lactancia al ponerse en contacto al
niño con sustancias contaminadas en el ambiente. La
práctica de la lactancia materna exclusiva (solo pecho), intensa
y frecuente, en la mayoría de los casos demora el retorno de la
ovulación, reduciendo la probabilidad de espacios
intergenésicos cortos, que constituyen uno de los principales
factores asociados al riesgo reproductivo. Los hábitos de
lactancia y destete están estrechamente relacionados a los
riesgos de enfermedad y desnutrición.
En el Cuadro
9.2 se muestra el porcentaje de niños/as nacidos/as
vivos/as en el período marzo de 1999 a febrero de 2004 que
fueron amamantados según características de las mujeres
entrevistadas. La lactancia materna es una medida generalizada en el
Paraguay, considerando que el 95 por ciento de los niños/as
recibieron pecho de la madre en algún momento después de
su nacimiento. Según características de las madres, se
observan muy pocas variaciones por área, región,
actividad económica o lugar donde tuvo el parto, las
proporciones están entre el 90 o 95 por ciento o más. En
cuanto a idioma hablado en la casa, las mujeres que hablan solo
guaraní, o solo español o que son bilingües tampoco
presentan proporciones de amamantamiento muy diferentes entre
sí. Se nota una menor práctica de la lactancia en madres
que hablan otro idioma (88.9 por ciento) que principalmente es el
portugués.
Tiempo de Inicio de la
Lactancia Materna después del Parto
En relación al período transcurrido entre la
finalización del parto y el inicio de la lactancia materna, el Cuadro
9.3 muestra que el 16 por ciento comenzó el
amamantamiento en los primeros diez minutos y 23 por ciento dentro de
una hora. Otro 42.2 por ciento empezó a recibir pecho antes de
cumplir 24 horas de vida. La duración promedio de la lactancia
en la ENDSSR 2004, para niños menores de 5 años de edad
es de 11.8 meses, similar a la registrada en la ENSMI 98 y en la ENDSR
95/96.
9.3
Suplementación y Práctica del Destete
Se recomienda lactancia exclusiva (solo pecho) en los primeros 6 meses
de vida y lactancia suplementaria cuando no sea posible continuar con
la exclusiva (OMS, 2001), ya que la edad de introducción de
otros alimentos y líquidos, y el tipo de comida introducida,
puede ser crucial para el balance nutricional, crecimiento y desarrollo
del niño, así como para la incidencia de diarrea y otras
infecciones. El suministro temprano de alimentos suplementarios es un
factor que también afecta la producción de leche materna
y la duración de la amenorrea posparto.
Edad al Destete
El Cuadro
9.4, panel superior, indica que la práctica del
destete es más común a edades entre 4 a 11 meses (38.5
por ciento), y entre 12 a 23 meses (36.4 por ciento). En consecuencia,
podría decirse que los niños entre edades de 4 a 23 meses
tienen alta probabilidad de interrumpir la práctica de la
lactancia materna. En relación a las razones para dejar de
lactar, la más mencionada fue "salía a trabajar/
estudiar" para el grupo de 4 a 11 meses (64.2 por ciento), seguido de
"fin del destete y ya era grande" con una proporción del 60.9
por ciento para niños entre 12 a 23 meses.
En el panel inferior del Cuadro
9.4, podemos observar que hasta los 3
meses de edad, la razón principal reportada por las madres para
que los hijos dejaran de lactar es "poca leche". En los menores de 1
mes la proporción es de 47.5 por ciento y para los de 1 a 3
meses llega a 48.6 por ciento. Entre los niños/as de 4 a
11 meses, las razones de "fin del destete y ya era grande" (28.6
por ciento) y "poca leche" (23.1 por ciento) son las causas más
mencionadas por las madres. Entre los 12 y 23 meses, "fin del destete y
ya era grande" fue expresada por 79.6 por ciento de las madres y para
los niños de 24 meses y más, esa misma razón
llegó a 94.8 por ciento.
Tipo de
Alimentación Recibida (últimas 24 horas)
Los datos del Cuadro
9.5, muestran la distribución porcentual de
los últimos nacidos vivos menores de 2 años de edad,
según tipo de alimentos que recibieron en las últimas 24
horas previas a la entrevista además de la leche materna,
clasificado por edad actual. Las categorías son excluyentes y
están ordenadas de tal manera que si un/a niño/a recibe
alimentos listados en diferentes columnas de la tabla, se clasifica en
la columna más a la derecha (pecho, puré o
sólido). De este modo se puede mencionar que solamente el 33.8
por ciento de los menores de 3 meses recibe lactancia materna
exclusiva. Este porcentaje disminuye rápidamente a tan solo 7.9
por ciento entre los/as niños/as de 3 a 5 meses. La
mayoría de los menores de 3 meses recibe leche materna y
suplementos, pecho y agua (24.4 por ciento), pecho y otra leche (26.3
por ciento) y pecho y otros líquidos (7.6 por ciento), la
inclusión de sólidos o purés a la
alimentación de niños menores a 3 meses es mínima
(0.3 por ciento).
9.4 Indicadores de
la OMS
Un grupo de trabajo de la Organización Mundial de la Salud
(OMS), recomendó en el año1991 un listado de indicadores
para la adecuación de las prácticas de lactancia en una
población. El cambio más importante en esta lista que fue
actualizada en el año 2001 consiste en la recomendación
del incremento de 4 a 6 meses de duración de la lactancia
exclusiva (Documento A54/INF.DOC./ 4, 1 de mayo 2001, 54º Asamblea
Mundial de la Salud). Estos indicadores, Cuadro
9.6, son útiles
para resumir los hallazgos sobre el tema. Adicionalmente es importante
incorporar en este contexto, la proporción de niños de 0
a 3 meses para los diferentes tipos de lactancia, a efectos de comparar
con las encuestas precedentes.
Lactancia Exclusiva
En la ENDSR 95/96, el 7.5 por ciento de los niños entre 0 a 3
meses no estaba recibiendo leche materna, proporción similar a
la registrada en la ENDSSR 2004 (8 por ciento). Comparando el
porcentaje de lactancia materna exclusiva para el mismo grupo de edad,
tenemos que se ha cuadruplicado en los últimos 9 años,
pasando de 7.1 por ciento en la ENDSR 95/96, a la cifra actual (29.8
por ciento). Esto probablemente se debe a la disminución de la
lactancia predominante, que se ha reducido en 41 por ciento desde 1995,
donde la proporción era de 58.6 por ciento llegando al
porcentaje actual (34.6 por ciento), Gráfico
9.2.
También se puede ver en el Cuadro
9.6 que el 12.4 por ciento de
niños menores de 6 meses no está recibiendo leche
materna, mientras que el 21.9 por ciento recibe lactancia exclusiva
(solo pecho). La práctica de la lactancia exclusiva para
niños de 0 a 5 meses de edad es más alta en la
región Este (27.6 por ciento) y Gran Asunción (26 por
ciento) y entre hijos de mujeres del nivel socioeconómico alto
(28.2 por ciento).
Alimentación
Complementaria
La alimentación complementaria en la lactancia materna ocurre
más temprano de lo recomendado. Entre los niños de 0 a 5
meses de edad, 27.6 por ciento tiene lactancia predominante, es decir
que ya recibe agua u otros líquidos (excluyendo otras leches),
además de la leche materna. Al acumular este porcentaje con
lactancia exclusiva (solo pecho) (21.9 por ciento), se puede mencionar
que el 49.5 por ciento de los niños menores de 6 meses recibe
lactancia completa (exclusiva y predominante). Por diferencia, poco
más de la mitad (50.5 por ciento) de los niños de 0 a 5
meses no está recibiendo leche materna (12.4 por ciento), o
recibe otros alimentos no recomendados para los/as niños/as de
esta edad (38.1 por ciento). En general la práctica de
introducir suplementos es más común en áreas
rurales, en la región Norte, quienes trabajan en la casa y en
mujeres de índice socioeconómico bajo o que hablan
guaraní.
Considerando la edad de 4 a 6 meses como el período de
transición alimentaria y el inicio de la complementaria, lo
indicado sería que todos los niños de 6 a 9 meses
continuarán recibiendo leche materna y en forma
simultánea sólidos o purés. Como se puede apreciar
en la séptima columna del Cuadro
9.6, el 59.8 por ciento de
niños de 6 a 9 meses recibe la alimentación óptima
para esa edad.
Otra recomendación de la OMS (Resolución WHA54.A2, 18 de
mayo 2001, 54º Asamblea Mundial de la Salud), es que de ser
posible, la lactancia materna continúe al menos hasta que el
niño cumpla los 2 años. Las tasas de lactancia continuada
(cualquier lactancia) de 12 a 15 meses y 20 a 23 meses de edad
(columnas 8 y 9 del Cuadro
9.6), reflejan cómo las madres
están adheridas a esta recomendación. Entre los
niños de 12 a 15 meses de edad, el 36.6 por ciento está
recibiendo lactancia materna y solamente el 7.8 por ciento entre los
que tienen entre 20 a 23 meses.
9.5 Control del
Recién Nacido
La prevalencia de control médico del recién nacido tiene
gran significado en las prácticas de la medicina preventiva para
la sistematización del examen del niño sano, así
como el examen médico del niño enfermo, ya que las dos
vertientes permiten identificar las condiciones de desarrollo del
niño, así como también prevenir y tratar
oportunamente las condiciones de morbilidad.
Área
Con el objetivo de analizar el control del recién nacido, entre
todos los nacimientos ocurridos 5 años antes de la encuesta, se
seleccionó en forma aleatoria un/a hijo/a nacido/a vivo/a en la
casa en el período marzo de 1999 a febrero de 2004. Según
se muestra en el Cuadro
9.7, el control del niño sano ha tenido
un incremento en la ENDSSR 2004 llegando a 90.1 por ciento en todo el
país, siendo mayor en el área urbana (95.3 por ciento)
frente al área rural (83.8 por ciento). En la ENSMI 98 la
prevalencia del control del recién nacido fue de 79 por ciento
en todo el país; 93.1 por ciento en el área urbana y 69.9
por ciento en la zona rural, Gráfico
9.3. El incremento
observado a nivel país fue de 14 por ciento, diferencia que
resulta estadísticamente significativa con un nivel de confianza
del 95 por ciento.
Región y
Educación
En cuanto a diferencias regionales, la región Norte presenta el
menor porcentaje (82.3 por ciento) y el mayor se registró en
Gran Asunción (96.2 por ciento), Cuadro
9.7. En el Gráfico
9.4 se observa que la proporción de niños
llevados al control aumenta conforme es mayor el nivel educativo de las
madres. En efecto, se tiene 78 por ciento con control del niño
sano para madres que tienen 0 a 5 años de estudio, aumentando a
97.8 por ciento para las que tienen 12 y más años
aprobados de estudio.
De todos los niños llevados al control del recién nacido,
1 de cada 10 fue llevado en condición de enfermo, siendo la
región Norte la que presenta la más alta
proporción (15.2 por ciento) y las madres menos educadas, con 0
a 5 años aprobados de estudio (13.9 por ciento).
9.6
Inmunización de Niños Menores de Cinco
Años
Algunas de las enfermedades prevenibles mediante inmunización
son: sarampión, tos ferina, tétanos, difteria,
poliomielitis y tuberculosis. Las vacunas de las que se dispone contra
estas enfermedades son en su mayor parte seguras y efectivas.
Importantes progresos en cuanto a la cobertura de inmunizaciones han
acontecido en el mundo, entre los países en desarrollo en
América Latina y el Caribe. En la ENDSSR 2004 se toma como
criterio que un/a niño/a tiene el esquema completo de
vacunación si se ha aplicado una dosis de BCG y
Sarampión, tres dosis de Polio y tres de DPT. Para la ENDSSR
2004 el criterio incluye la pentavalente en combinación de la
DPT, debido principalmente a inconvenientes en los registros de la
información y la SPR en sustitución o
complementación de la vacuna contra el sarampión.
La BCG previene la Tuberculosis, la Polio oral protege contra la
Poliomielitis, la DPT que protege contra la Difteria-Tétanos-Tos
ferina y la Pentavalente además contra la Hepatitis B y la
Haemophilus influenza tipo B. La triple viral SPR protege contra el
sarampión, paperas y rubéola. La BCG debe ser aplicada al
nacimiento, la polío y DPT son aplicadas a los 2, 4 y 6 meses,
lo mismo que la Pentavalente. La SPR es aplicada al año cumplido.
Vacunación por
Fuente de Información
Para evaluar los niveles de cobertura de inmunización en
niños/as menores de 5 años de edad se preguntó a
las madres si tenían el carné de vacunación de sus
hijos/as. Si lo tenían y mostraban se consignaba en el
cuestionario las vacunas recibidas por los niños/as y
registradas en el carné de vacunación con sus fechas de
aplicación. Si la madre no tenía o no mostraba el
carné y respondía que el niño/a había
recibido las dosis correspondientes, se registraba la
información en forma separada de la anterior. Para este segundo
caso, los datos son menos confiables debido a que pueden estar sujetos
a posibles errores de memoria y declaración. Tanto este hecho y
el que la información provenga de encuestas representativas de
una población, exige extrema cautela al hacer comparaciones con
otras estimaciones de la cobertura de vacunación. Es importante
aclarar que los menores de edad (0 a 11 meses) son excluidos del
análisis, puesto que teóricamente un niño/a debe
cumplir con el esquema completo (BCG, DPT, Polio y Sarampión)
recién a los 1 año de edad.
La UNICEF considera un nivel de cobertura del 80 por ciento como
indicador mínimo de haber alcanzado una inmunización
adecuada para detener la transmisión de enfermedades
inmunoprevenibles.
9.7 Niveles de
Inmunización
En el Cuadro
9.8 se presentan los porcentajes de cobertura de
inmunización conjuntamente según carné de
vacunación y referencia de las madres, en caso de no contar con
el carné. Comparando los resultados de la ENDSSR 2004 y la ENDSR
95/96 presentados en el Gráfico
9.5, se puede mencionar que en
la ENDSSR 2004 las coberturas de inmunización a nivel nacional
han aumentado en los últimos años. Los niños de 12
a 23 meses de edad han sido vacunados en un 65.2 por ciento, es decir
con el esquema completo de las 4 vacunas en conjunto (BCG, Polio, DPT y
Sarampión), conforme a referencia de sus madres o a registro en
carné de vacunación. La cobertura es similar en el
área urbana (65.8 por ciento) y en el rural
(64.4 por ciento). En la ENDSR 95/96 la cobertura de las cuatro vacunas
a niños de 12 a 23 meses alcanzó a 49.8 por ciento para
el total del país, siendo mayor en el área urbana (59.4
por ciento) que en el área rural (42.8 por ciento).
Región,
Educación y Nivel Socioeconómico
También en el Cuadro
9.8 se presentan los datos de
inmunización de los/as niños/as de 12 a 23 meses de edad
que han cumplido todas las vacunas, por dosis, según
características de las mujeres entrevistadas. Cabe resaltar que
Gran Asunción presenta el porcentaje más bajo con esquema
completo de vacunación (61.3 por ciento), por el contrario,
Centro Sur es 7 puntos porcentuales mayor (68.6 por ciento), pero la
diferencia no es significativa. El esquema completo es más
común en madres con mayor educación, y las que pertenecen
al nivel socioeconómico alto.
Conforme aumentan las dosis de vacunas, bajan las coberturas,
así se observa que DPT para la primera dosis con 94.9 por ciento
de cobertura disminuye a 82.8 por ciento en la tercera (completa). Lo
mismo para Polio que pasó de 93.8 por ciento en la primera dosis
a 82.2 por ciento en la tercera. La BCG y Sarampión presentan
dosis única, y las proporciones registradas son de 96.1 y 75.2
por ciento respectivamente.
Cobertura según
Carné de Vacunación
Con el objetivo de observar las proporciones de niños vacunados
en cualquier momento se compara la cobertura entre niños que
tenían entre uno y menos de 5 años de edad en el momento
de la entrevista. El Cuadro
9.9 muestra los resultados obtenidos,
desagregados por grupos específicos de edad, según las
dosis de las 4 vacunas que conforman el esquema completo de
vacunación.
Del total de niños/as de 12 a 59 meses de edad, poco más
de las tres cuartas partes (76.7 por ciento) cumple con el esquema
completo, siendo el grupo de 12 a 23 meses el de menor porcentaje (63.5
por ciento). Esto sugiere que los/as niños/as completan el
esquema mucho después de cumplir el primer año de vida.
Así también se puede resaltar que los/as niños/as
de más edad aún no completan las dosis requeridas,
presentando en el grupo de 36 a 47 meses un porcentaje de 83.1 por
ciento de cobertura y en el de 48 a 59 meses un 80 por ciento. Se
observa además que para la primera dosis el porcentaje es mayor
y a medida que aumentan las dosis, disminuyen las proporciones de
cobertura. Así tenemos una cobertura de 96.5 por ciento para la
primera dosis de DPT que desciende a 88.7 por ciento en la tercera
dosis. Lo mismo sucede con la Polio, que pasó de 96.1 por ciento
en la primera dosis a 90.2 por ciento en la tercera.
9.8 Niveles y
Tendencias de la Mortalidad Infantil y de la
Niñez
En la ENDSSR 2004, al igual que en encuestas anteriores: ENDS 90 y
ENDSR 95/96, se incluyen estimaciones de la mortalidad infantil y en la
niñez, calculadas mediante la recolección de
información a través de la historia de nacimientos de
cada mujer entrevistada a la cual se preguntó la fecha de cada
nacimiento vivo o muerto, el sexo, si vivía todavía y si
murió, el mes y año en que falleció. La
confiabilidad de las estimaciones de la mortalidad está sujeta a
los niveles de omisión de hijos que han fallecido al poco tiempo
de nacer, especialmente cuando la defunción ha ocurrido mucho
antes de la realización de la encuesta.
Para efectos del análisis se divide la mortalidad infantil,
niños/as que nacieron vivos pero que murieron antes de haber
cumplido un año, en dos grupos de edad: la neonatal (de 0 a 28
días) y la posneonatal (de 29 días a 11 meses cumplidos).
Para la mortalidad en la niñez se consideran las defunciones
ocurridas de los 12 a 59 meses. En el Cuadro
9.10 se comparan las
estimaciones de la mortalidad infantil de las encuestas ENDSR 95/96 y
ENDSSR 2004, para diferentes períodos.
Mortalidad Infantil
La tasa de mortalidad infantil actual para el período 1999-2004
(marzo 1999 a febrero 2004) es de 29 muertes por cada 1000 nacidos
vivos, similar a la registrada en la ENDSR 95/96 donde fue de 27
muertes por cada 1000 nacimientos en el período 1990-1995. La
diferencia encontrada no resulta estadísticamente significativa
con un nivel de confianza del 95 por ciento, dado que el intervalo de
confianza calculado es entre 23 y 36. Con un tamaño de muestra
menor a 7500 mujeres y una tasa menor a 30 muertes por cada 1000
nacidos vivos, es muy difícil demostrar diferencias
estadísticas significativas entre ambas encuestas.
Mortalidad en Niños
Menores de Cinco Años
Según los resultados presentados en el Cuadro
9.11, la tasa de
mortalidad en niños menores de 5 años de edad para el
período marzo de 1999 a febrero de 2004 es de 33 muertes por
1000 nacidos vivos. La mortalidad neonatal es de 17 muertes por 1000
nacidos vivos, que representa casi el 60 por ciento de los niños
que mueren antes de cumplir el primer año de vida (29 por 1000
nacidos vivos). La posneonatal es de 12 muertes por 1000 nacidos vivos
y la mortalidad en la niñez es de 4 muertes por 1000 nacidos
vivos. También se puede observar que no hubo diferencia entre
las áreas urbana y rural para la mortalidad posneonatal, en
cambio para la neonatal y en la niñez existen pequeñas
diferencias según áreas geográficas, sin embargo
las diferencias no son estadísticamente significativas para el
nivel de confianza del 95 por ciento. Cabe destacar que las tasas de
mortalidad calculadas para este informe no presentan variaciones
significativas respecto a la ENDSR 95/96.
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