Informe Final
 

10. CONOCIMIENTOS, ACTITUDES Y PRÁCTICAS SOBRE ITS, VIH/ SIDA

Las investigaciones sobre VIH/SIDA se iniciaron en el Paraguay a finales del año 1985, encontrándose el primer caso de infección por VIH en febrero de 1986. Desde esa fecha se ha observado un aumento constante y progresivo de la epidemia. La tasa de prevalencia del VIH/SIDA en adultos de 15 a 49 años de edad, fue estimada en un 0.5 por ciento por la ONUSIDA en su cuarto informe sobre la epidemia mundial de SIDA versión español, publicado en julio de 2004. Conforme a la misma fuente, la tasa de incidencia es de 2.7 por cada 100 mil habitantes hasta finales de 2003, con un crecimiento constante.

Según datos del PRONASIDA (Programa Nacional de Lucha contra el SIDA), hasta noviembre de 2004 fueron notificados oficialmente un total de 4000 casos de VIH/SIDA, de los cuales 1036 fueron casos de SIDA y se reportaron 371 fallecidos. Se calcula en 20 mil los casos no registrados, sin embargo la misma institución reconoce que podría haber un subregistro del 80 por ciento, el más alto en América Latina. (Agua Buena, Asociación de Derechos Humanos. Artículos Sección Paraguay, publicado en diciembre 2004: http://www.aguabuena.org/articulos/paraguay20041205.html).

Por primera vez el CEPEP incluye en la encuesta nacional un módulo referente a conocimiento, actitudes y prácticas sobre las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) y las formas de transmisión y prevención. Se pregunta también a las mujeres entrevistadas su percepción de riesgo personal para infectarse con el VIH/SIDA y si alguna vez se realizó la prueba para detectar esa infección.

10.1 Conocimiento de las Infecciones de Transmisión Sexual, ITS y VIH/ SIDA

Conocimiento de las ITS y Referencia de Haber Tenido
A todas las mujeres de 15 a 44 años de edad se les preguntó si habían oído hablar de las ITS más comunes, contraídas por tener relaciones sexuales con personas infectadas. Si la enfermedad no era mencionada espontáneamente, se les preguntaba si habían oído hablar de ellas y se citaba a cada enfermedad. En forma espontánea, solamente 41 por ciento mencionó conocer alguna ITS. En forma dirigida (citando cada enfermedad) el conocimiento aumenta a 92.4 por ciento y en conjunto, en forma espontánea y dirigida, 94.8 por ciento dijo conocer alguna ITS, Cuadro 10.1.

En forma espontánea fueron nombradas solamente dos infecciones en proporciones mayores a 20 por ciento: la sífilis (37.2 por ciento) y la gonorrea (22.6 por ciento). Otras ITS como candidiasis, herpes genital, condilomas, tricomoniasis y clamidia fueron reportadas espontáneamente por menos del 10 por ciento de las mujeres entrevistadas, lo que sugiere un desconocimiento de la mayoría de las ITS.

Cuando la pregunta se hizo leyendo cada una de las ITS listadas en el cuestionario, el conocimiento aumenta para cada enfermedad, como se puede ver en el Gráfico 10.1. En conjunto, en forma espontánea y dirigida la infección mencionada en mayor proporción fue la sífilis (76.8 por ciento), seguida de la gonorrea (73.4 por ciento), leucorrea (67 por ciento) y candidiasis (57.9 por ciento). El resto de las infecciones fue reportado por menos de la mitad de las mujeres.

También se preguntó para cada una de las infecciones listadas si alguna vez habían tenido alguna de ellas, se preguntó si algún profesional de salud le había diagnosticado la enfermedad y si recibieron tratamiento ella y su pareja. Del total de mujeres entrevistadas, el 34 por ciento respondió haber tenido alguna ITS alguna vez en su vida, 28.8 por ciento fueron diagnosticadas por un médico, enfermera u otro personal de salud, 27.9 por ciento recibió tratamiento médico y 16.1 por ciento su pareja tuvo tratamiento médico.

En cuanto a las enfermedades, informaron con mayor frecuencia haber padecido leucorrea o flujo (22.2 por ciento), 19.4 por ciento fueron diagnosticadas por un médico o personal de salud, 18.8 por ciento recibió tratamiento de la enfermedad y 10.9 por ciento mencionó que la pareja también recibió tratamiento. El 15.1 por ciento reportó haber sufrido candidiasis o flor blanca, 11.5 por ciento fueron diagnosticados, 11 por ciento indicaron haber recibido tratamiento y apenas 5.9 por ciento informaron que la pareja también tuvo tratamiento por la misma enfermedad.

Conocimiento de las Infecciones de Transmisión Sexual, ITS
Los hallazgos presentados en el Cuadro 10.2, evidencian una diferencia en el conocimiento de las ITS por área de residencia, encontrándose un mayor conocimiento entre las mujeres residentes en las zonas urbanas. El porcentaje de mujeres del área urbana que conoce la sífilis es de 85.4 por ciento, frente a 60.9 por ciento para las que viven en áreas rurales. El conocimiento de la gonorrea es de 78.5 por ciento y 63.9 por ciento para mujeres del área urbana y rural, respectivamente.

También la proporción de conocimiento de leucorrea es mayor (70.4 por ciento) en el área urbana respecto al área rural (60.7 por ciento). Excepcionalmente el conocimiento de la candidiasis es mayor en zonas rurales (61.1 por ciento) y menor en zonas urbanas (56.1 por ciento). Otras ITS como herpes genital, condilomas, tricomoniasis y clamidia son más conocidas en el área urbana.

En cuanto a la región de residencia, las mujeres de Gran Asunción tienen mayor conocimiento de la sífilis (88.8 por ciento), la gonorrea (75.8 por ciento), herpes genital (60.7 por ciento), tricomoniasis (28.5 por ciento) y clamidia (18 por ciento) respecto a las otras regiones. La región Norte presenta las proporciones de menor conocimiento para todas las ITS con excepción de la candidiasis.

Edad y Estado Civil
El conocimiento de las ITS es menor en el grupo de 15 a 19 años, este hallazgo es importante teniendo en cuenta, como vimos en el Capítulo 7, que más de un tercio (35.8 por ciento) de las adolescentes de esas edades ya tuvieron relaciones sexuales, de las cuales 34.1 por ciento fueron premaritales. Con relación al estado civil, las casadas o unidas presentan menor conocimiento de la sífilis, la gonorrea y herpes genital, frente a las nunca casadas. Las mujeres sin experiencia sexual presentan menor conocimiento, en general, para todas las ITS.

Educación y Nivel Socioeconómico
En el Cuadro 10.2, se observa también que el conocimiento de cualquiera de las ITS aumenta de acuerdo a los años aprobados de estudio y según sea mayor el nivel socioeconómico de las mujeres. Por ejemplo, solo 45.5 por ciento de las mujeres sin ningún año aprobado o que solo alcanzaron a completar 5 años de estudio conoce la sífilis, mientras que el 96.7 por ciento de las mujeres con 12 y más años aprobados conoce esta infección. De la misma manera el porcentaje que conoce la sífilis es de 50.4 por ciento para mujeres del nivel socioeconómico muy bajo y de 92.1 por ciento entre las del nivel muy alto.

Conocimiento del VIH/SIDA
En el Paraguay, el conocimiento del VIH/SIDA es prácticamente universal, 99.4 por ciento de las mujeres entre 15 a 44 años de edad, conoce o ha escuchado hablar de esta enfermedad. Este resultado se ilustra en el Cuadro 10.3, donde se puede ver que aproximadamente 9 de cada 10 (88 por ciento) mujeres mencionaron en forma espontánea conocer el VIH/SIDA, y 11.3 por ciento lo hicieron en forma dirigida. En el área urbana 92.1 por ciento mencionó en forma espontánea y 91.5 por ciento en la región Gran Asunción. También la proporción de conocimiento espontáneo es mayor en mujeres nunca casadas (91.2 por ciento), con 12 y más años aprobados de estudio (94.4 por ciento) y que pertenecen al nivel socioeconómico muy alto (94.1 por ciento).

A pesar del alto conocimiento mencionado sobre el VIH/SIDA, el 6.2 por ciento del total de las mujeres en edad fértil cree que existe curación para dicha enfermedad. La cifra se reduce en la medida que aumenta el nivel de educación y socioeconómico, Gráfico 10.2. No existen diferencias notorias respecto a las otras características.

Formas de Transmisión del VIH/SIDA
A todas las mujeres que conocen o han escuchado hablar del VIH/SIDA se les preguntó para que respondieran espontáneamente sobre las formas que una persona puede infectarse con el virus del SIDA. El 97.4 por ciento mencionó las relaciones sexuales como la forma principal de infectarse con el virus del SIDA, en tanto que 3 de cada 8 (37.9 por ciento) mujeres respondió que recibiendo transfusión de sangre como vía principal de la infección del VIH/SIDA, 28.6 por ciento reportó que a través de las agujas o jeringas no esterilizadas y 5.6 por ciento por medio de la madre al bebé, Cuadro10.4.

Conforme a las características seleccionadas no se encuentran diferencias en el grupo que mencionó las relaciones sexuales como medio principal de transmisión, pero sí en los grupos que reportaron transfusión de sangre, usando agujas o jeringas no esterilizadas o transmisión de la madre al bebé. La mayor proporción de mujeres con conocimiento al respecto se hallan residiendo en la zona urbana, principalmente en Gran Asunción, nunca han estado casadas, tienen 12 y más años aprobados de estudio, pertenecen al nivel socioeconómico muy alto y no tuvieron experiencia sexual.

Un indicador propuesto por ONUSIDA (Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/ SIDA) para evaluar el grado de conocimiento sobre el VIH/SIDA por medio de encuestas demo gráficas y de salud, se define como "El porcentaje de personas entrevistadas que niegan correctamente dos de los conceptos erróneos locales más comunes sobre transmisión o prevención de SIDA y que saben que una persona que se ve sana puede transmitir el VIH". Indicador de conocimiento N° 2 Guía para el Monitoreo y la Evaluación (ONUSIDA 2000). Este indicador permite conocer el grado de conocimientos falsos que existe en una población. Los dos conceptos erróneos más comunes mencionados por las mujeres entrevistadas fueron que una persona puede infectarse del VIH/SIDA besando en la boca a personas desconocidas y donando sangre.

En el Cuadro 10.5 se puede ver que la condición de ningún conocimiento erróneo sobre el VIH/ SIDA cumple el 65 por ciento de las mujeres entrevistadas, esta proporción es mayor en el área urbana (66.2 por ciento) frente al área rural (62.8 por ciento) y presenta pocas variaciones por región de residencia y por cualquiera de las otras características analizadas como edad, estado civil, años aprobados de estudio y actividad sexual. Solamente en mujeres del nivel socioeconómico muy bajo el porcentaje de conocimiento correcto es menor (59.9 por ciento) en relación a mujeres del nivel socioeconómico muy alto que tienen un mayor porcentaje de conocimiento correcto (66.5 por ciento).

Analizando los conceptos en forma individual se observa que 92.2 por ciento de las entrevistadas niega que besando en la boca a personas desconocidas sea una forma de transmisión del VIH/ SIDA. Igualmente, 91 por ciento niega que donando sangre sea una forma de contraer el virus del SIDA. Solo el 78.7 por ciento de las mujeres sabe que una persona puede estar infectada del virus del SIDA y no presentar síntomas.
 
10.2 Formas de Prevención del VIH/SIDA

Otro indicador propuesto por ONUSIDA para analizar el conocimiento sobre VIH/SIDA es la identificación espontánea y en conjunto de tres formas de prevención de la transmisión sexual: la abstinencia sexual, la pareja estable con fidelidad mutua y el uso correcto de condones en todas las relaciones sexuales. Se preguntó a cada mujer entrevistada qué formas conocía para que un hombre o una mujer pudiese prevenir infectarse del VIH/SIDA. Si no respondía en forma espontánea, se preguntaba en forma dirigida para cada una de las formas de prevención.

A pesar del alto porcentaje de mujeres que afirmaron conocer el VIH/SIDA, el conocimiento espontáneo de las tres formas de prevención de la infección apenas llega al 2.2 por ciento para el total del país, Cuadro 10.6. En forma dirigida, el conocimiento, en conjunto, sobre las tres formas para evitar la transmisión del VIH/SIDA asciende a 78.8 por ciento a nivel total (mostrado en el Cuadro de Indicadores y Datos Básicos del Paraguay).

El conocimiento espontáneo de las tres formas de prevención en forma separada indica que el concepto más difundido es "usar condones en todas las relaciones sexuales" (35.7 por ciento), en menor proporción mencionaron la abstinencia sexual (14.4 por ciento) y la fidelidad (13.9 por ciento), Gráfico 10.3.

El uso del condón en todas las relaciones sexuales como forma de evitar el contagio del VIH/ SIDA es mencionado con más frecuencia por mujeres del área urbana (40.2 por ciento), principalmente las que viven en Gran Asunción (48.4 por ciento) y las que son divorciadas, separadas o viudas (40.3 por ciento). El porcentaje aumenta a medida que es mayor el nivel educativo y mejor el nivel socioeconómico.

10.3 Percepción de Riesgo hacia el VIH/SIDA

La percepción del riesgo de adquirir el VIH/SIDA, puede ser determinante en el comportamiento sexual y las medidas que las mujeres y los hombres adopten para protegerse. La postergación del inicio sexual y la reducción del número de parejas son puntos claves para la prevención del VIH/SIDA. Por estas razones, a las mujeres con experiencia sexual se les preguntó; con cuántas personas tuvo relaciones sexuales en los últimos 12 meses previos a la entrevista y desde el inicio de su vida sexual.

El Cuadro 10.7 presenta la distribución de mujeres de 15 a 44 años de edad con experiencia sexual según número de parejas en los últimos 12 meses y desde el inicio de su vida sexual. La gran mayoría (89.6 por ciento) de las mujeres reportó haber tenido relaciones sexuales con una sola pareja en los últimos 12 meses previos a la entrevista, y solamente 3.1 por ciento con dos o más parejas. Al considerar el número de parejas desde el inicio de la vida sexual, la proporción que reporta haber tenido una sola pareja se reduce a un poco más de la mitad (51.6 por ciento). En términos geográficos las mujeres residentes en el área urbana en mayor proporción reportaron haber tenido más de una pareja sexual, tanto en los últimos 12 meses (4.1 por ciento) como en toda su vida (52.8 por ciento).

A todas las mujeres que mencionaron conocer o haber oído hablar del VIH/SIDA se les indagó sobre su percepción de riesgo o peligro de infectarse con el VIH/SIDA, si pensaban que tenían algún riesgo (moderado), mucho riesgo (grande) o ningún riesgo. Los resultados se muestran en el Cuadro 10.8, el 76 por ciento de las mujeres contestó que pensaban que no tenían ningún riesgo de adquirir el VIH/SIDA y el 22.3 por ciento cree que tienen algún riesgo moderado (20.5 por ciento) o alto (1.8 por ciento).

Las mayores proporciones de mujeres que consideran tener algún riesgo, moderado o alto, viven en el área urbana (24.7 por ciento), en Gran Asunción (29.5 por ciento), tienen entre 25 a 44 años de edad (alrededor de 26 por ciento), tienen 12 y más años aprobados de estudio (28.3 por ciento), están divorciadas, separadas o viudas (27 por ciento). Pertenecen al nivel socioeconómico muy alto (27 por ciento) y son sexualmente activas (26.8 por ciento).

Mujeres con Percepción de Riesgo
A las mujeres que reportaron tener algún riesgo de infectarse con el VIH/SIDA se les preguntó cuál era la razón principal de ese riesgo. Las principales razones mencionadas por las mujeres se muestran en el Cuadro 10.9. El 49.8 por ciento declaró que su pareja tiene o puede tener más parejas y el 8.4 por ciento mencionó que su pareja pasa mucho tiempo fuera del hogar. Estas dos razones son mencionadas con mayor frecuencia por mujeres del área rural y fuera de Gran Asunción, que son mayores de 24 años, tienen poca o ninguna educación y son sexualmente activas.

En el caso particular de las mujeres actualmente casadas o unidas es conveniente mencionar que el 12.6 por ciento hizo alusión en forma indirecta a la infidelidad al mencionar que su pareja pasa mucho tiempo fuera del hogar y el 57.7 por ciento sospecha que su pareja tiene o puede tener más parejas sexuales. Acumulando estas dos cifras se puede señalar que el 70.3 por ciento de ellas considera que tiene algún riesgo de contraer el VIH/SIDA por promiscuidad o posible infidelidad del cónyuge.

Una de cada 5 mujeres (20.4 por ciento) considera que tiene riesgo porque ha recibido o puede necesitar transfusión de sangre después de algún accidente o por alguna enfermedad, el 7.4 por ciento dijo no conocer a las personas con quien se relaciona, 3.7 por ciento mencionó por su ocupación o instrumentos utilizados, mientras que 3 por ciento no sabe cómo protegerse y 1.9 por ciento no confía en la calidad del preservativo o no usa condón en todas las relaciones sexuales. Cabe señalar que la percepción de riesgo por tener más de una pareja sexual, tuvo muy pocos casos y fueron agrupados en la categoría otro.

Es importante destacar, que los factores asociados a la transmisión sanguínea (ha recibido o puede necesitar transfusión de sangre, por su ocupación o contacto con instrumentos), fueron razones mencionadas en mayor proporción por las mujeres sin experiencia sexual (57 por ciento) en comparación con las que no estuvieron activas sexualmente (35.1 por ciento), bajando a 18.6 por ciento entre las que estuvieron sexualmente activas.

Mujeres sin Percepción de Riesgo
A las mujeres que contestaron que no tenían ningún riesgo de infectarse con el VIH/SIDA se les preguntó cuál era la razón principal por la que pensaban que no tenían ningún riesgo. En el Cuadro 10.10Gráfico 10.4, se presentan las razones por las cuales las mujeres en edad fértil consideran que no tienen ningún riesgo de infectarse con el VIH/SIDA. El 32.6 por ciento declaró que confía en su pareja, 12.2 por ciento expresó que tiene una sola pareja sexual y un 8.9 por ciento conoce bien a su pareja. Agrupando estas tres razones se puede señalar que más de la mitad (53.7 por ciento) de mujeres no perciben riesgo porque creen que ella y su pareja son fieles. En el caso de las mujeres sexualmente activas o las que están casadas o unidas, al menos 8 de cada 10 (81.3 y 87.9 por ciento respectivamente) piensan que no tienen riesgo de contraer el VIH/SIDA por tener la percepción de fidelidad mutua.

Además, 31.7 por ciento dijo que no tiene relaciones sexuales o pareja sexual y fue la razón reportada con mayor frecuencia por las adolescentes de 15 a 19 años de edad (72.1 por ciento), las nunca casadas (67.9 por ciento), las que tienen entre 7 a 11 años aprobados de estudio (49.6 por ciento) y desde luego quienes no tienen experiencia sexual (97.5 por ciento). Otro 8.6 por ciento expresó que no tiene sexo con desconocidos y fue la razón más mencionada por las mujeres separadas, viudas o divorciadas (19.3 por ciento), las que tienen 5 o menos años de estudio (12.3 por ciento) y aquellas que no están activas sexualmente (20.6 por ciento). Solamente 3.7 por ciento señaló que no tiene riesgo por usar condón en sus relaciones sexuales.

10.4 Uso del Condón en la Última Relación Sexual

Dentro de las medidas preventivas importantes de las ITS, VIH/SIDA, se encuentran la de usar condón en todas las relaciones sexuales y tratar de tener relaciones estables y fieles. Ante la existencia de relaciones sexuales con múltiples parejas, la principal estrategia para evitar la transmisión del VIH/SIDA es el uso adecuado del preservativo o condón. Muchas de estas informaciones se indagan en el país por primera vez y no se tiene punto de comparación.

Área y Región
El uso del condón por parte de las mujeres que tuvieron relaciones sexuales en los últimos 12 meses previos a la entrevista se puede apreciar en el Cuadro 10.11, donde 1 de cada 5 mujeres (19.8 por ciento) respondió afirmativamente, de que sí usó condón en la última relación sexual. Las mujeres nunca casadas presentan la proporción más alta en el uso del condón (41.5 por ciento), seguidas por las mujeres separadas, viudas o divorciadas (29.2 por ciento). Acerca del lugar de residencia, el área urbana duplica a la proporción del área rural (23.8 vs. 12.2 por ciento), de la misma manera las mujeres de Gran Asunción reportaron en mayor proporción (25.7 por ciento) frente a las de otras regiones.

Educación, Nivel Socioeconómico y Edad
En el Gráfico 10.5 se ilustra que solo el 7.5 por ciento de las mujeres con menos de 6 años aprobados de estudio usó el condón en la última relación sexual, alcanzando un máximo de 27.1 por ciento entre las mujeres con 12 y más años aprobados de estudio, y en forma similar se incrementa de 9.1 por ciento entre las mujeres que pertenecen al nivel socioeconómico muy bajo hasta 27.2 por ciento en el grupo del nivel muy alto. Cuando la edad aumenta, disminuye la probabilidad del uso del condón. La experiencia en el uso de condones es mayor en las mujeres adolescentes, donde más de un tercio (35 por ciento) de ellas afirmó haber utilizado condón en su última relación sexual.

Razones del Uso del Condón
A las mujeres que usaron condón en su última relación sexual durante los últimos 30 días previos a la entrevista, independientemente del estado civil, se les preguntó cuáles eran las razones del uso del condón. Más de la mitad (55.7 por ciento) de ellas habían usado el condón como método anticonceptivo, esto es para evitar el embarazo. Mientras que 2 de cada 5 mujeres (39.6 por ciento) indicó que lo usó como doble protección, evitar el embarazo no deseado y al mismo tiempo protegerse de ITS, incluido el VIH/SIDA. Sin embargo apenas 2.1 por ciento lo usó exclusivamente para evitar el VIH/SIDA y otras ITS y otro 2.7 por ciento lo utilizó por otras razones no especificadas, Cuadro 10.12.

El uso del condón con el doble propósito (evitar el embarazo y protegerse de ITS, VIH/SIDA), se incrementa con el nivel de educación de 18 por ciento con 5 o menos años aprobados de estudio llegando a 47.8 por ciento entre las mujeres con 12 y más años aprobados de estudio. Por el contrario, disminuye rápidamente cuando aumenta la edad, de 56.1 por ciento entre las de 15 a 24 años de edad al 20.2 por ciento entre 35 a 44 años de edad.

El uso del condón como doble protección es más frecuente entre las mujeres que no están casadas o unidas (63.5 por ciento), que pertenecen al nivel socioeconómico medio (42.1 por ciento) y quienes perciben tener algún riesgo de adquirir el VIH/SIDA (44.3 por ciento). También en mujeres que viven en la región de Gran Asunción y Este (43.1 y 43.4 por ciento, respectivamente), como también en la zona urbana (43.6 por ciento).

10.5 Disposición al Uso del Condón en la Pareja

A las mujeres de 15 a 44 años de edad que estuvieron activas sexualmente durante los últimos 12 meses previos a la entrevista que no usaron el condón en su última relación sexual, se les preguntó si estarían dispuestas a usar condón si la persona con quien van a tener relaciones sexuales se lo pidiese, igualmente se les preguntó cómo creen que reaccionarían sus parejas si fueran ellas quienes pidieran a la persona con quien van a tener relaciones sexuales que usaran el condón. Ambas preguntas pueden considerarse hipotéticas, en el juicio de que es probable que ciertas mujeres nunca hayan pensado en ello, aun estando en unión.

El 79.6 por ciento de las mujeres utilizaría condón si la persona con quien va a tener relaciones sexuales lo pidiese, Cuadro 10.13. Esta disposición resulta ser más alta entre las que han usado el condón en alguna ocasión (91.9 por ciento) respecto a las que nunca han usado (70.2 por ciento).

En cuanto a las otras características, el mayor porcentaje de las que están dispuestas a usar el condón si la pareja sexual lo pidiese, se encuentran entre las solteras (87 por ciento), las jóvenes de 15 a 24 años de edad (84.5 por ciento), las que tienen 12 y más años aprobados de estudio (86.4 por ciento). Igualmente sucede con el nivel socioeconómico alto (85.6 por ciento), como también entre las que residen en Gran Asunción (82.2 por ciento) y en el área urbana (82.6 por ciento). Así mismo 4 de cada 5 (81.3 por ciento) mujeres que perciben tener algún riesgo de contraer el VIH/ SIDA estarían dispuestas a usar el condón si la pareja sexual lo pidiese.

Con relación a la reacción que tendría la pareja sexual, al ser la mujer la que solicitara o pidiera el uso del condón, los datos del Cuadro 10.14 indican que 59 por ciento de las mujeres han reconocido que su pareja aceptaría usar, un tercio (32.6 por ciento) de ellas cree que su pareja se molestaría o no le gustaría. Asimismo, es oportuno señalar que una buena proporción (6 por ciento) mencionó que no sabía cuál sería la reacción de su pareja. La mayoría de las mujeres que señalan que la pareja aceptaría o no le importaría el uso de condones se encuentran entre las que han usado el condón en alguna oportunidad (77.4 por ciento), las nunca casadas (68.9 por ciento), las jóvenes de 15 a 24 años de edad (65.8 por ciento), quienes tienen 12 y más años aprobados de estudio (71.6 por ciento) y pertenecen al nivel socioeconómico alto (69.7 por ciento).

10.6 Actitudes ante el VIH/SIDA

Desde el inicio de la aparición del VIH/SIDA, la enfermedad se mantuvo oculta por temor, ignorancia o rechazo, ocasionando la estigmatización y segregación de las personas infectadas con el VIH/SIDA. Para conocer las actitudes de aceptación o rechazo hacia las personas que viven con el VIH/SIDA se hicieron una serie de preguntas a todas las mujeres entrevistadas de 15 a 44 años de edad que conocen o han escuchado hablar del VIH/SIDA.

Las preguntas que se les hicieron fueron las siguientes: a) Si un pariente suyo se enfermara de SIDA, estaría usted dispuesta a recibirlo y cuidarlo en su casa;  b) Si supiera que un/a vendedor/a de verduras o alimentos tiene SIDA, compraría de él/ella; c) Si un/a profesor/a se encuentra infectado/a por el VIH/SIDA, pero no se ve enfermo/a, se podría permitir que siga dando clases; d) Si una persona de la familia se infectara con el virus del SIDA, preferiría que se mantuviera en secreto y e) Si un/a niño/a está infectado/a con el virus del SIDA, se le debe dejar que vaya a la misma escuela o colegio donde van los niños y las niñas de su familia.

El Cuadro 10.15 presenta los hallazgos sobre las actitudes de aceptación por separado, para cada una de las situaciones hipotéticas planteadas. En la última columna, el porcentaje sobre las actitudes de aceptación en conjunto, frente a personas con VIH/SIDA, este es un indicador resumen sin carga de estigma o discriminación hacia las personas que viven con el VIH/SIDA.

Área, Región y Estado Civil
El 15 por ciento de las mujeres en edad fértil demostró una actitud de aceptación, es decir sin carga de estigma ni discriminación frente a las personas que viven con el VIH/SIDA. No existe mayor variación por edad, pero se pueden apreciar algunas diferencias por área, región y estado civil. La actitud de aceptación frente a las personas que viven con el VIH/SIDA en el área urbana es 2 veces mayor (18.6 por ciento) que en el área rural (8.1 por ciento). En Gran Asunción es de 20.1 por ciento en contraste con apenas 6.4 por ciento en la región Norte. En relación al estado civil, las nunca casadas tienen mayor aceptación hacia las personas que tienen VIH/SIDA (16.8 por ciento).

Educación y Nivel Socioeconómico
También se observa que no existe mayor diferencia en la actitud de aceptación de acuerdo a la actividad sexual, pero se incrementa con la educación y el nivel socioeconómico. La proporción aumenta de 7.4 por ciento entre las que tienen 5 o menos años aprobados de estudio a 21.7 porciento entre las que tienen 12 y más años aprobados de estudio. También el porcentaje de aceptación sube de 3.6 por ciento en el nivel socioeconómico muy bajo hasta 18.1 por ciento entre las mujeres que pertenecen al nivel socioeconómico muy alto.

Con respecto a las preguntas específicas, más de la mitad (58.3 por ciento) de las mujeres no mantendría en secreto si un familiar se infectara con el VIH/SIDA y 73.7 por ciento estarían dispuestas a recibir y cuidar en su casa a un pariente enfermo/a, Gráfico 10.6. La aceptación de recibir o cuidar a un familiar con SIDA es menor en el área rural (65.2 por ciento) frente al área urbana (78.2 por ciento). Pero la preferencia de mantener en secreto la enfermedad de un familiar es mayor en el área rural (63.2 por ciento) respecto al área urbana (55.7 por ciento).

Siguiendo con las preguntas especificas, el 53.3 por ciento de las mujeres aceptaría que un/a profesor/a infectado/a con el VIH/SIDA, aunque no se vea enfermo/a siga dando clases. Además 37.2 por ciento compraría verdura o alimento de un/a vendedor/a que tiene SIDA y 47.7 por ciento permitiría que un niño/a infectado/a del VIH/SIDA vaya a la misma escuela de su hijo/a. Para estas tres situaciones planteadas, el grado de aceptación es mayor en el área urbana respecto al área rural.

De igual manera, los porcentajes de aceptación hacia las personas infectadas con el VIH/SIDA son más altos entre mujeres residentes en la región Gran Asunción, que nunca han estado casadas, que tienen 12 y más años aprobados de estudio y pertenecen al nivel socioeconómico muy alto.

10.7 Conocimiento y Uso de la Prueba del VIH/SIDA en la Vida Reproductiva

El conocimiento del estado serológico respecto del VIH es una condición fundamental para el tratamiento del SIDA, y también se ha constatado que tiene beneficios para la prevención de la infección. Sin embargo, el alcance actual de los servicios de prueba del VIH es escaso y la aceptación suele ser baja, a causa principalmente del miedo al estigma y la discriminación. El ofrecimiento de consejería y pruebas de detección voluntarias son elementos cada vez más importantes de los programas de prevención y atención en VIH/SIDA.

Conocimiento de la Prueba del VIH/SIDA
En el Cuadro 10.16 se muestra que en Paraguay 73.3 por ciento de las mujeres en edad fértil de 15 a 44 años de edad ha oído hablar de la prueba del VIH/SIDA y 58.9 por ciento sabe dónde se hace el examen del VIH/SIDA. El porcentaje de mujeres que ha oído hablar de la prueba es más alto en el área urbana (79.3 por ciento) frente al área rural (62.2 por ciento). Se observa que las residentes en Gran Asunción tienen mayor conocimiento de la existencia de la prueba (81.2 por ciento) respecto a las mujeres de otras regiones.

El porcentaje de conocimiento de la prueba del VIH/SIDA se incrementa con el nivel educativo, pasando de 54.1 por ciento entre las que tienen poca o ninguna educación a 85.2 por ciento entre las que tienen 12 y más años aprobados de estudio. Similar incremento ocurre con el nivel socioeconómico, pasando de 53.3 por ciento entre las del nivel muy bajo a 83.7 por ciento entre las del nivel muy alto. A medida que las mujeres tienen mayor educación y nivel socioeconómico, es más probable que conozcan la existencia de la prueba y las instituciones que la realizan.

Las mujeres sin experiencia sexual y no sexualmente activas tienen mayor conocimiento de la existencia de la prueba del virus del SIDA, pero no hay diferencia significativa sobre "conocen el lugar donde se realiza la prueba del VIH/SIDA". Igualmente entre las que tienen 15 a 24 años de edad es mayor el conocimiento de la existencia del examen, pero menor el conocimiento del lugar donde hacen. No obstante, las mujeres no unidas o que consideran tener algún riesgo de infectarse, son las que mayormente han oído hablar de la prueba y saben dónde se realiza.

Mujeres que se Hicieron la Prueba del VIH/SIDA
A las mujeres que conocían sobre la prueba del VIH/SIDA y sabían dónde se podía realizar el examen se les preguntó si alguna vez se habían hecho. El 12.8 por ciento se han hecho alguna vez y de ellas más de la mitad (54.4 por ciento) se hizo a partir de enero de 2002, lo cual indica que el acceso a la prueba entre la población de mujeres en edad fértil, ha sido de mayor importancia en los años recientes, Cuadro 10.17. Las mujeres del área urbana se han hecho la prueba en mayor proporción (16.8 por ciento) respecto a las mujeres del área rural (5.4 por ciento). Según región de residencia, la cifra asciende de 5 por ciento en la región Norte a 23.3 por ciento en Gran Asunción.

Edad, Educación y Nivel Socioeconómico
El porcentaje de mujeres que se ha hecho la prueba del VIH/SIDA en alguna oportunidad varía de 2.2 por ciento entre las que tienen 15 a 19 años a 20.4 por ciento entre las que tienen 30 a 34 años de edad. La proporción asciende de 6.1 por ciento entre las mujeres con 6 o menos años aprobados de estudio a 24.8 por ciento entre las que tienen 12 y más años aprobados de estudio y de 4.3 por ciento entre las que pertenecen al nivel socioeconómico bajo a 20.2 por ciento para las del nivel socioeconómico alto. Además, se observa que la probabilidad de hacerse la prueba o el examen del VIH/SIDA es mayor entre las mujeres que piensan tener algún riesgo de contraer el VIH (18.7 por ciento), o quienes están activas sexualmente (16.3 por ciento).

El 12.8 por ciento de las mujeres que se han hecho la prueba del virus del SIDA, se distribuye de acuerdo al tiempo transcurrido desde que se hizo la última vez. Más de la mitad de ellas (54.4 por ciento) se hicieron a partir de enero de 2002, 29.3 por ciento se realizó en el período comprendido entre 1999 y 2001, y solamente 16.2 por ciento se hizo antes de enero de 1999. Entre las mujeres que se hicieron la prueba a partir de enero de 2002, se han hecho en mayor proporción las del grupo de edad 15 a 19 años (88.2 por ciento) y las que residen en la región Norte (64.6 por ciento).

En el Cuadro 10.18 se muestra que del total de mujeres que se ha hecho la prueba del virus del SIDA en alguna oportunidad, un poco más de la mitad (52.7 por ciento) se hizo fuera del control prenatal, mientras que el 47.3 por ciento se ha hecho dentro del control prenatal.

Entre las mujeres que se hicieron el examen del VIH/SIDA fuera del control prenatal, la mayor proporción se encuentra entre las que viven en área urbana (54.4 por ciento), en Gran Asunción (55.3 por ciento), quienes tienen 35 a 44 años de edad (65.9 por ciento) y no están sexualmente activas (62.3 por ciento). Las que hicieron la prueba fuera de control prenatal acrecientan en la medida que aumentan los años aprobados de estudio  alcanzando un 57.7 por ciento entre las que tienen 12 y más años de educación y se incrementa con el nivel socioeconómico hasta llegar a 58.7 por ciento entre el nivel alto. En contraste con las mujeres que tuvieron control prenatal la mayor frecuencia se observa en el área rural (56.7 por ciento), principalmente aquellas que habitan en la región Norte (57.5 por ciento), tienen menos de 35 años (52 por ciento), no tienen ninguna educación o solo completaron 6 años de estudio (60.5 por ciento) y pertenecen al nivel socioeconómico bajo (65.6 por ciento).

Lugar donde se Hicieron la Prueba del VIH/SIDA
En el Cuadro 10.19 se presenta la distribución porcentual del lugar donde hicieron la prueba del VIH/SIDA la última vez, el 29.5 por ciento informó haber hecho el examen para la detección del VIH/SIDA en LACIMET (Laboratorio Central e Instituto de Enfermedades Tropicales), ubicado en Asunción. Las mujeres de Gran Asunción o Centro Sur son quienes más concurren a esta institución.

El 14.2 por ciento de las mujeres mencionaron otros establecimientos del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social como el lugar donde se han hecho la prueba del VIH/SIDA. Esta cifra varía de 13.5 por ciento entre las mujeres del área urbana a 18.3 por ciento entre las del área rural. Las mujeres residentes en las regiones Norte (21.3 por ciento), Centro Sur (21.4 por ciento) y Este (18.6 por ciento) utilizan en mayores proporciones los establecimientos del Ministerio de Salud para realizarse el examen de detección del VIH/SIDA.

Por otro lado, 20.7 por ciento mencionó haberse hecho el examen en un hospital o clínica privada y 15.9 por ciento en algún laboratorio particular. A estos lugares acuden con más frecuencia las mujeres del área urbana y de las regiones Gran Asunción y Este.

Nivel Socioeconómico
De acuerdo a las características que se analizan, la mayor concurrencia a esta institución se encuentra entre las mujeres que tienen más de 24 años de edad, quienes tienen entre 7 y 11 años aprobados de escolaridad, entre las que no perciben algún riesgo de contraer el VIH/SIDA y las que no son sexualmente activas. Llama la atención que las mujeres pertenecientes al nivel socioeconómico alto en mayor porcentaje recurrieron a establecimientos del Ministerio de Salud para hacerse el examen (20.5 por ciento), mientras que las del nivel medio (10.1 por ciento) y bajo (5.3 por ciento) utilizaron en menor porcentaje los servicios del Ministerio de Salud.

Se observa también una porción importante de mujeres que se hicieron la prueba en el extranjero como Argentina (5.7 por ciento) y Brasil (4 por ciento), en los dos países acumulando alcanzan aproximadamente 10 por ciento del total. La mayor parte de las que se hicieron el examen en el extranjero son del área rural, principalmente de la zona fronteriza como la región Norte y Este del país.

Voluntariedad para Hacerse la Prueba del VIH/SIDA
A las mujeres de 15 a 44 años de edad que se han hecho la prueba del VIH/SIDA en alguna oportunidad, que se hicieron durante su control prenatal se les peguntó si ese examen se hizo por su propia voluntad o fue obligada. A las que se hicieron el examen de detección del VIH/SIDA fuera del control prenatal se les preguntó si se habían hecho en forma voluntaria o porque tenían que presentar el resultado en algún lugar. Los resultados muestran que 61.4 por ciento de ellas reportó haberse hecho en forma voluntaria con o sin control prenatal, 35 por ciento de las mujeres reportaron que tenían que presentar el resultado solicitado por alguna institución o en el trabajo y 3.6 por ciento de ellas se sintió obligada en ese momento, Cuadro 10.20.

Con solamente 887 mujeres en el denominador, no hay diferencias significativas en la voluntariedad para hacerse la prueba. Sin embargo, las mujeres que se hicieron la prueba en forma voluntaria en mayor proporción residen en el área rural (66.6 por ciento), en las regiones Norte (62.2 por ciento), Centro Sur (64.4 por ciento) y Este (70.6 por ciento), tienen entre 15 y 24 años de edad (68 por ciento) y entre 7 a 11 años de educación (67.9 por ciento) o pertenecen al nivel socioeconómico medio (67.6 por ciento) o bajo (67.8 por ciento). Por el contrario, las mujeres que tuvieron que presentar el resultado a solicitud de alguna institución o por motivos de trabajo residen principalmente en el área urbana (35.9 por ciento) y en Gran Asunción (39.5 por ciento), tienen entre 35 y 44 años de edad (40.5 por ciento) y 12 y más años aprobados de estudio (37.1 por ciento) y pertenecen al nivel socioeconómico alto (39.8 por ciento).

Consejería Antes de Hacerse la Prueba del VIH/SIDA y/o Después de Recibir los Resultados
Del total de mujeres que se han hecho la prueba o el examen, el 71.7 por ciento informó haber recibido algún tipo de consejería antes de hacerse la última prueba del VIH/SIDA y de las mujeres que recibieron el resultado respectivo, el 51 por ciento reportó que había recibido consejería después de conocer los resultados, de ellas 46.8 por ciento recibió consejería antes y después del examen, Cuadro 10.21.

Como ya habíamos mencionado en la sección anterior. En el Cuadro 10.21 se muestra que son pocos los casos en cada categoría, pero tiene algunas diferencias que podemos señalar. La probabilidad de recibir consejería antes y después, varía de acuerdo al lugar donde se hizo la prueba, desde 35.4 por ciento entre las que se hicieron en un laboratorio particular hasta 70.4 por ciento entre las que se hicieron la prueba en el Brasil. En los establecimientos del Ministerio de Salud la proporción que recibió consejería antes y después de la prueba llega a 60 por ciento y es menor en LACIMET, donde solo 37.1 por ciento de las mujeres que se hicieron la prueba recibieron consejería antes y después de saber el resultado.

Cuando la mujer se sintió obligada a hacerse la prueba, la proporción que recibió consejería antes de la prueba y después del resultado llega a 68.3 por ciento, disminuyendo a 31.3 por ciento entre las mujeres que se hicieron el examen porque tenían que presentar el resultado a solicitud de alguna institución o lugar de trabajo.

Se observa también que, independientemente del lugar dónde se hicieron la última prueba del VIH/SIDA, o del tiempo transcurrido desde que se hizo la última vez y de la voluntariedad para hacerse el examen, en general, es más probable que se brinde consejería antes del examen, que después de tener los resultados.

A todas las mujeres de 15 a 44 años de edad que sabían dónde se hace la prueba del VIH/SIDA, pero que nunca se habían hecho, se les preguntó la razón principal por la cual nunca se habían hecho el examen, Cuadro 10.22. La razón señalada con mayor frecuencia fue que no lo habían considerado necesario (58.9 por ciento) y (22.1 por ciento) reportó que nunca le habían indicado o recomendado.

Más de la mitad de las mujeres (52.6 por ciento) que reportaron tener algún riesgo para contraer la enfermedad, manifestaron que no consideraban necesario hacerse el examen. En el Gráfico 10.7 se aprecia que más de la quinta parte de las mujeres (22.1 por ciento) en edad fértil no se han hecho la prueba del VIH/SIDA por falta de orientación o consejería, 9.7 por ciento reportó no tener vida sexual, 3.5 por ciento dijo no tener tiempo y 2.8 por ciento, no tener dinero.

10.8 Conocimiento y Uso de la Prueba del VIH/SIDA durante el Último Embarazo

Además de investigar el conocimiento y uso de la prueba del VIH/SIDA en cualquier momento de la vida de la mujer, a las que tuvieron control prenatal a partir de enero 1999 se les preguntó sobre el uso de la prueba durante su control prenatal, como una medida para evitar la transmisión vertical del VIH (de la madre al bebé). La transmisión vertical es la forma más frecuente en que los/as niños/as adquieren el VIH en el mundo. En los países de ingresos bajos o medianos, la probabilidad de que una madre VIH positiva transmita el virus a su hijo recién nacido es como mínimo del 30 por ciento (ONUSIDA, 2003). El examen de detección de anticuerpos para el VIH durante el embarazo es el primer paso para reducir la transmisión vertical. Gracias a la detección precoz de la infección y al tratamiento con los fármacos antirretrovirales, se puede reducir dicha transmisión y aumentar la supervivencia de los/as niños/as, siempre y cuando los fármacos sean administrados de acuerdo a las normas internacionales vigentes establecidas por la OMS/OPS.

El Cuadro 10.23 muestra que 37 por ciento mencionó que le habían orientado sobre la prueba del VIH/SIDA durante su control prenatal a partir de enero 1999 y que a 18.4 por ciento le habían ofrecido la oportunidad de hacer el examen. Esta relación de dos a uno entre quienes recibieron orientación y a quienes le ofrecieron la prueba, en general se mantiene, independientemente del estado civil, la actividad sexual o la edad actual de las mujeres.

La proporción de mujeres que recibieron orientación y a quienes le ofrecieron la posibilidad de hacerse la prueba del VIH/SIDA, durante el control prenatal, es mayor en mujeres del área urbana, en Gran Asunción, en mujeres con 12 y más años aprobados de estudio y para quienes perciben algún riesgo de contraer el VIH/SIDA.

Mujeres Embarazadas que Han Hecho la Prueba del VIH/SIDA
Del total de mujeres que recibieron el ofrecimiento (18.4 por ciento) para hacerse la prueba del VIH/ SIDA durante el control prenatal, 14.1 por ciento accedió a realizarse el examen, 12.8 por ciento en forma voluntaria y 1.3 por ciento sintiéndose obligada, Cuadro 10.24. Los mayores porcentajes de mujeres que se hicieron la prueba durante su control prenatal, voluntariamente o sintiéndose obligada, se encuentran entre las que tienen 20 a 39 años de edad (14.1 a 16.4 por ciento), las que viven en el área urbana (19.7 por ciento), residen en Gran Asunción (27.7 por ciento), son sexualmente activas (14.6 por ciento), y consideran tener algún riesgo de contraer el VIH/SIDA (17.2 por ciento).

Educación
Los años aprobados de estudio inciden entre las que se hicieron la prueba del virus del SIDA durante su control prenatal, voluntariamente o sintiéndose obligada, ya que el porcentaje varía del 5.3 por ciento entre las que tienen menos de 6 años de educación hasta 26.6 por ciento entre las que tienen 12 y más años de educación.

Examen del VIH/SIDA en Forma Voluntaria
Del total de mujeres (12.8 por ciento) que se hicieron la prueba del VIH/SIDA en forma voluntaria durante su control prenatal, 98.4 por ciento (12.6 por ciento) reportó haber recibido el resultado del examen, Cuadro 10.25.

Área y Región
La proporción que se hizo la prueba voluntariamente y recibió el resultado varía de 5.3 por ciento en el área rural al 17.6 por ciento en el área urbana, mientras que a nivel regional disminuye de 24.5 por ciento en la región Gran Asunción a 5.4 por ciento en la región Norte. También el porcentaje que se hizo la prueba voluntariamente y recibió el resultado varía de 3.9 por ciento entre las mujeres sin educación o con 5 años aprobados de estudio hasta 24.2 por ciento en aquellas que tienen 12 y más años aprobados de estudio.

Consejería Antes de Hacerse la Prueba del VIH/SIDA y/o Después de Recibir los Resultados en el Control Prenatal
Del total de mujeres que refirieron haber tenido control prenatal a partir de enero 1999 y haberse hecho la prueba del VIH/SIDA, el 81.5 por ciento indicó haber recibido consejería antes del examen. De las que recibieron el resultado respectivo, el 64.6 por ciento reportó que había recibido consejería después de conocer los resultados. Mientras que 60.4 por ciento mencionó que había recibido consejería antes y después del examen, Cuadro 10.26.

El porcentaje de mujeres que recibieron consejería antes y después de la prueba del VIH/SIDA durante su control prenatal está por encima del 65 por ciento entre las que acudieron a los establecimientos del MSP y BS (75.6 por ciento), Brasil (73.1 por ciento) y hospitales/clínicas privadas (68.1 por ciento). Mientras que se presentan proporciones, por debajo de 65 por ciento, de haber recibido consejería antes del examen y después de conocer el resultado para las que acudieron a los laboratorios particulares (49.9 por ciento) y LACIMET (48.9 por ciento). Es importante destacar que aquellas mujeres que se hicieron la prueba durante el control prenatal en el Brasil, recibieron consejería el 95.4 por ciento de las mujeres antes de hacerse el examen y 73.1 por ciento recibieron consejería antes y después de recibir los resultados de la prueba del VIH/SIDA.

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