10. CONOCIMIENTOS, ACTITUDES Y PRÁCTICAS SOBRE
ITS, VIH/ SIDA
Las
investigaciones sobre VIH/SIDA se iniciaron en el Paraguay a finales
del año 1985, encontrándose el primer caso de
infección por VIH en febrero de 1986. Desde esa fecha se ha
observado un aumento constante y progresivo de la epidemia. La tasa de
prevalencia del VIH/SIDA en adultos de 15 a 49 años de edad, fue
estimada en un 0.5 por ciento por la ONUSIDA en su cuarto informe sobre
la epidemia mundial de SIDA versión español, publicado en
julio de 2004. Conforme a la misma fuente, la tasa de incidencia es de
2.7 por cada 100 mil habitantes hasta finales de 2003, con un
crecimiento constante.
Según datos del PRONASIDA (Programa Nacional de Lucha contra el
SIDA), hasta noviembre de 2004 fueron notificados oficialmente un total
de 4000 casos de VIH/SIDA, de los cuales 1036 fueron casos de SIDA y se
reportaron 371 fallecidos. Se calcula en 20 mil los casos no
registrados, sin embargo la misma institución reconoce que
podría haber un subregistro del 80 por ciento, el más
alto en América Latina. (Agua Buena, Asociación de
Derechos Humanos. Artículos Sección Paraguay, publicado
en diciembre 2004: http://www.aguabuena.org/articulos/paraguay20041205.html).
Por primera vez el CEPEP incluye en la encuesta nacional un
módulo referente a conocimiento, actitudes y prácticas
sobre las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), el Virus de
Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Síndrome de
Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) y las formas de transmisión y
prevención. Se pregunta también a las mujeres
entrevistadas su percepción de riesgo personal para infectarse
con el VIH/SIDA y si alguna vez se realizó la prueba para
detectar esa infección.
10.1 Conocimiento de las
Infecciones de Transmisión Sexual, ITS
y VIH/ SIDA
Conocimiento de las ITS y
Referencia de Haber Tenido
A todas las mujeres de 15 a 44 años de edad se les
preguntó si habían oído hablar de las ITS
más comunes, contraídas por tener relaciones sexuales con
personas infectadas. Si la enfermedad no era mencionada
espontáneamente, se les preguntaba si habían oído
hablar de ellas y se citaba a cada enfermedad. En forma
espontánea, solamente 41 por ciento mencionó conocer
alguna ITS. En forma dirigida (citando cada enfermedad) el conocimiento
aumenta a 92.4 por ciento y en conjunto, en forma espontánea y
dirigida, 94.8 por ciento dijo conocer alguna ITS, Cuadro
10.1.
En forma espontánea fueron nombradas solamente dos infecciones
en proporciones mayores a 20 por ciento: la sífilis (37.2 por
ciento) y la gonorrea (22.6 por ciento). Otras ITS como candidiasis,
herpes genital, condilomas, tricomoniasis y clamidia fueron reportadas
espontáneamente por menos del 10 por ciento de las mujeres
entrevistadas, lo que sugiere un desconocimiento de la mayoría
de las ITS.
Cuando la pregunta se hizo leyendo cada una de las ITS listadas en el
cuestionario, el conocimiento aumenta para cada enfermedad, como se
puede ver en el Gráfico
10.1. En conjunto, en forma espontánea y
dirigida la infección mencionada en mayor proporción fue
la sífilis (76.8 por ciento), seguida de la gonorrea (73.4 por
ciento), leucorrea (67 por ciento) y candidiasis (57.9 por ciento). El
resto de las infecciones fue reportado por menos de la mitad de las
mujeres.
También se preguntó para cada una de las infecciones
listadas si alguna vez habían tenido alguna de ellas, se
preguntó si algún profesional de salud le había
diagnosticado la enfermedad y si recibieron tratamiento ella y su
pareja. Del total de mujeres entrevistadas, el 34 por ciento
respondió haber tenido alguna ITS alguna vez en su vida, 28.8
por ciento fueron diagnosticadas por un médico, enfermera u otro
personal de salud, 27.9 por ciento recibió tratamiento
médico y 16.1 por ciento su pareja tuvo tratamiento
médico.
En cuanto a las enfermedades, informaron con mayor frecuencia haber
padecido leucorrea o flujo (22.2 por ciento), 19.4 por ciento fueron
diagnosticadas por un médico o personal de salud, 18.8 por
ciento recibió tratamiento de la enfermedad y 10.9 por ciento
mencionó que la pareja también recibió
tratamiento. El 15.1 por ciento reportó haber sufrido
candidiasis o flor blanca, 11.5 por ciento fueron diagnosticados, 11
por ciento indicaron haber recibido tratamiento y apenas 5.9 por ciento
informaron que la pareja también tuvo tratamiento por la misma
enfermedad.
Conocimiento de las
Infecciones de Transmisión Sexual, ITS
Los hallazgos presentados en el Cuadro
10.2, evidencian una diferencia
en el conocimiento de las ITS por área de residencia,
encontrándose un mayor conocimiento entre las mujeres residentes
en las zonas urbanas. El porcentaje de mujeres del área urbana
que conoce la sífilis es de 85.4 por ciento, frente a 60.9 por
ciento para las que viven en áreas rurales. El conocimiento de
la gonorrea es de 78.5 por ciento y 63.9 por ciento para mujeres del
área urbana y rural, respectivamente.
También la proporción de conocimiento de leucorrea es
mayor (70.4 por ciento) en el área urbana respecto al
área rural (60.7 por ciento). Excepcionalmente el conocimiento
de la candidiasis es mayor en zonas rurales (61.1 por ciento) y menor
en zonas urbanas (56.1 por ciento). Otras ITS como herpes genital,
condilomas, tricomoniasis y clamidia son más conocidas en el
área urbana.
En cuanto a la región de residencia, las mujeres de Gran
Asunción tienen mayor conocimiento de la sífilis (88.8
por ciento), la gonorrea (75.8 por ciento), herpes genital (60.7 por
ciento), tricomoniasis (28.5 por ciento) y clamidia (18 por ciento)
respecto a las otras regiones. La región Norte presenta las
proporciones de menor conocimiento para todas las ITS con
excepción de la candidiasis.
Edad y Estado Civil
El conocimiento de las ITS es menor en el grupo de 15 a 19 años,
este hallazgo es importante teniendo en cuenta, como vimos en el
Capítulo 7, que más de un tercio (35.8 por ciento) de las
adolescentes de esas edades ya tuvieron relaciones sexuales, de las
cuales 34.1 por ciento fueron premaritales. Con relación al
estado civil, las casadas o unidas presentan menor conocimiento de la
sífilis, la gonorrea y herpes genital, frente a las nunca
casadas. Las mujeres sin experiencia sexual presentan menor
conocimiento, en general, para todas las ITS.
Educación y Nivel
Socioeconómico
En el Cuadro
10.2, se observa también que el conocimiento de
cualquiera de las ITS aumenta de acuerdo a los años aprobados de
estudio y según sea mayor el nivel socioeconómico de las
mujeres. Por ejemplo, solo 45.5 por ciento de las mujeres sin
ningún año aprobado o que solo alcanzaron a completar 5
años de estudio conoce la sífilis, mientras que el 96.7
por ciento de las mujeres con 12 y más años aprobados
conoce esta infección. De la misma manera el porcentaje que
conoce la sífilis es de 50.4 por ciento para mujeres del nivel
socioeconómico muy bajo y de 92.1 por ciento entre las del nivel
muy alto.
Conocimiento del VIH/SIDA
En el Paraguay, el conocimiento del VIH/SIDA es prácticamente
universal, 99.4 por ciento de las mujeres entre 15 a 44 años de
edad, conoce o ha escuchado hablar de esta enfermedad. Este resultado
se ilustra en el Cuadro
10.3, donde se puede ver que aproximadamente 9
de cada 10 (88 por ciento) mujeres mencionaron en forma
espontánea conocer el VIH/SIDA, y 11.3 por ciento lo hicieron en
forma dirigida. En el área urbana 92.1 por ciento
mencionó en forma espontánea y 91.5 por ciento en la
región Gran Asunción. También la proporción
de conocimiento espontáneo es mayor en mujeres nunca casadas
(91.2 por ciento), con 12 y más años aprobados de estudio
(94.4 por ciento) y que pertenecen al nivel socioeconómico muy
alto (94.1 por ciento).
A pesar del alto conocimiento mencionado sobre el VIH/SIDA, el 6.2 por
ciento del total de las mujeres en edad fértil cree que existe
curación para dicha enfermedad. La cifra se reduce en la medida
que aumenta el nivel de educación y socioeconómico, Gráfico
10.2. No existen diferencias notorias respecto a las
otras características.
Formas de
Transmisión del VIH/SIDA
A todas las mujeres que conocen o han escuchado hablar del VIH/SIDA se
les preguntó para que respondieran espontáneamente sobre
las formas que una persona puede infectarse con el virus del SIDA. El
97.4 por ciento mencionó las relaciones sexuales como la forma
principal de infectarse con el virus del SIDA, en tanto que 3 de cada 8
(37.9 por ciento) mujeres respondió que recibiendo
transfusión de sangre como vía principal de la
infección del VIH/SIDA, 28.6 por ciento reportó que a
través de las agujas o jeringas no esterilizadas y 5.6 por
ciento por medio de la madre al bebé, Cuadro10.4.
Conforme a las características seleccionadas no se encuentran
diferencias en el grupo que mencionó las relaciones sexuales
como medio principal de transmisión, pero sí en los
grupos que reportaron transfusión de sangre, usando agujas o
jeringas no esterilizadas o transmisión de la madre al
bebé. La mayor proporción de mujeres con conocimiento al
respecto se hallan residiendo en la zona urbana, principalmente en Gran
Asunción, nunca han estado casadas, tienen 12 y más
años aprobados de estudio, pertenecen al nivel
socioeconómico muy alto y no tuvieron experiencia sexual.
Un indicador propuesto por ONUSIDA (Programa Conjunto de las Naciones
Unidas sobre el VIH/ SIDA) para evaluar el grado de conocimiento sobre
el VIH/SIDA por medio de encuestas demo gráficas y de salud, se
define como "El porcentaje de personas entrevistadas que niegan
correctamente dos de los conceptos erróneos locales más
comunes sobre transmisión o prevención de SIDA y que
saben que una persona que se ve sana puede transmitir el VIH".
Indicador de conocimiento N° 2 Guía para el Monitoreo y la
Evaluación (ONUSIDA 2000). Este indicador permite conocer el
grado de conocimientos falsos que existe en una población. Los
dos conceptos erróneos más comunes mencionados por las
mujeres entrevistadas fueron que una persona puede infectarse del
VIH/SIDA besando en la boca a personas desconocidas y donando sangre.
En el Cuadro
10.5 se puede ver que la condición de ningún
conocimiento erróneo sobre el VIH/ SIDA cumple el 65 por ciento
de las mujeres entrevistadas, esta proporción es mayor en el
área urbana (66.2 por ciento) frente al área rural (62.8
por ciento) y presenta pocas variaciones por región de
residencia y por cualquiera de las otras características
analizadas como edad, estado civil, años aprobados de estudio y
actividad sexual. Solamente en mujeres del nivel socioeconómico
muy bajo el porcentaje de conocimiento correcto es menor (59.9 por
ciento) en relación a mujeres del nivel socioeconómico
muy alto que tienen un mayor porcentaje de conocimiento correcto (66.5
por ciento).
Analizando los conceptos en forma individual se observa que 92.2 por
ciento de las entrevistadas niega que besando en la boca a personas
desconocidas sea una forma de transmisión del VIH/ SIDA.
Igualmente, 91 por ciento niega que donando sangre sea una forma de
contraer el virus del SIDA. Solo el 78.7 por ciento de las mujeres sabe
que una persona puede estar infectada del virus del SIDA y no presentar
síntomas.
10.2 Formas de
Prevención del VIH/SIDA
Otro indicador propuesto por ONUSIDA para analizar el conocimiento
sobre VIH/SIDA es la identificación espontánea y en
conjunto de tres formas de prevención de la transmisión
sexual: la abstinencia sexual, la pareja estable con fidelidad mutua y
el uso correcto de condones en todas las relaciones sexuales. Se
preguntó a cada mujer entrevistada qué formas
conocía para que un hombre o una mujer pudiese prevenir
infectarse del VIH/SIDA. Si no respondía en forma
espontánea, se preguntaba en forma dirigida para cada una de las
formas de prevención.
A pesar del alto porcentaje de mujeres que afirmaron conocer el
VIH/SIDA, el conocimiento espontáneo de las tres formas de
prevención de la infección apenas llega al 2.2 por ciento
para el total del país, Cuadro
10.6. En forma dirigida, el
conocimiento, en conjunto, sobre las tres formas para evitar la
transmisión del VIH/SIDA asciende a 78.8 por ciento a nivel
total (mostrado en el Cuadro de Indicadores y Datos Básicos del
Paraguay).
El conocimiento espontáneo de las tres formas de
prevención en forma separada indica que el concepto más
difundido es "usar condones en todas las relaciones sexuales" (35.7 por
ciento), en menor proporción mencionaron la abstinencia sexual
(14.4 por ciento) y la fidelidad (13.9 por ciento), Gráfico
10.3.
El uso del condón en todas las relaciones sexuales como forma de
evitar el contagio del VIH/ SIDA es mencionado con más
frecuencia por mujeres del área urbana (40.2 por ciento),
principalmente las que viven en Gran Asunción (48.4 por ciento)
y las que son divorciadas, separadas o viudas (40.3 por ciento). El
porcentaje aumenta a medida que es mayor el nivel educativo y mejor el
nivel socioeconómico.
10.3 Percepción de
Riesgo hacia el VIH/SIDA
La percepción del riesgo de adquirir el VIH/SIDA, puede ser
determinante en el comportamiento sexual y las medidas que las mujeres
y los hombres adopten para protegerse. La postergación del
inicio sexual y la reducción del número de parejas son
puntos claves para la prevención del VIH/SIDA. Por estas
razones, a las mujeres con experiencia sexual se les preguntó;
con cuántas personas tuvo relaciones sexuales en los
últimos 12 meses previos a la entrevista y desde el inicio de su
vida sexual.
El Cuadro
10.7 presenta la distribución de mujeres de 15 a 44
años de edad con experiencia sexual según número
de parejas en los últimos 12 meses y desde el inicio de su vida
sexual. La gran mayoría (89.6 por ciento) de las mujeres
reportó haber tenido relaciones sexuales con una sola pareja en
los últimos 12 meses previos a la entrevista, y solamente 3.1
por ciento con dos o más parejas. Al considerar el número
de parejas desde el inicio de la vida sexual, la proporción que
reporta haber tenido una sola pareja se reduce a un poco más de
la mitad (51.6 por ciento). En términos geográficos las
mujeres residentes en el área urbana en mayor proporción
reportaron haber tenido más de una pareja sexual, tanto en los
últimos 12 meses (4.1 por ciento) como en toda su vida (52.8 por
ciento).
A todas las mujeres que mencionaron conocer o haber oído hablar
del VIH/SIDA se les indagó sobre su percepción de riesgo
o peligro de infectarse con el VIH/SIDA, si pensaban que tenían
algún riesgo (moderado), mucho riesgo (grande) o ningún
riesgo. Los resultados se muestran en el Cuadro
10.8, el 76 por ciento
de las mujeres contestó que pensaban que no tenían
ningún riesgo de adquirir el VIH/SIDA y el 22.3 por ciento cree
que tienen algún riesgo moderado (20.5 por ciento) o alto (1.8
por ciento).
Las mayores proporciones de mujeres que consideran tener algún
riesgo, moderado o alto, viven en el área urbana (24.7 por
ciento), en Gran Asunción (29.5 por ciento), tienen entre 25 a
44 años de edad (alrededor de 26 por ciento), tienen 12 y
más años aprobados de estudio (28.3 por ciento),
están divorciadas, separadas o viudas (27 por ciento).
Pertenecen al nivel socioeconómico muy alto (27 por ciento) y
son sexualmente activas (26.8 por ciento).
Mujeres con
Percepción de Riesgo
A las mujeres que reportaron tener algún riesgo de infectarse
con el VIH/SIDA se les preguntó cuál era la razón
principal de ese riesgo. Las principales razones mencionadas por las
mujeres se muestran en el Cuadro
10.9. El 49.8 por ciento
declaró que su pareja tiene o puede tener más parejas y
el 8.4 por ciento mencionó que su pareja pasa mucho tiempo fuera
del hogar. Estas dos razones son mencionadas con mayor frecuencia por
mujeres del área rural y fuera de Gran Asunción, que son
mayores de 24 años, tienen poca o ninguna educación y son
sexualmente activas.
En el caso particular de las mujeres actualmente casadas o unidas es
conveniente mencionar que el 12.6 por ciento hizo alusión en
forma indirecta a la infidelidad al mencionar que su pareja pasa mucho
tiempo fuera del hogar y el 57.7 por ciento sospecha que su pareja
tiene o puede tener más parejas sexuales. Acumulando estas dos
cifras se puede señalar que el 70.3 por ciento de ellas
considera que tiene algún riesgo de contraer el VIH/SIDA por
promiscuidad o posible infidelidad del cónyuge.
Una de cada 5 mujeres (20.4 por ciento) considera que tiene riesgo
porque ha recibido o puede necesitar transfusión de sangre
después de algún accidente o por alguna enfermedad, el
7.4 por ciento dijo no conocer a las personas con quien se relaciona,
3.7 por ciento mencionó por su ocupación o instrumentos
utilizados, mientras que 3 por ciento no sabe cómo protegerse y
1.9 por ciento no confía en la calidad del preservativo o no usa
condón en todas las relaciones sexuales. Cabe señalar que
la percepción de riesgo por tener más de una pareja
sexual, tuvo muy pocos casos y fueron agrupados en la categoría
otro.
Es importante destacar, que los factores asociados a la
transmisión sanguínea (ha recibido o puede necesitar
transfusión de sangre, por su ocupación o contacto con
instrumentos), fueron razones mencionadas en mayor proporción
por las mujeres sin experiencia sexual (57 por ciento) en
comparación con las que no estuvieron activas sexualmente (35.1
por ciento), bajando a 18.6 por ciento entre las que estuvieron
sexualmente activas.
Mujeres sin
Percepción de Riesgo
A las mujeres que contestaron que no tenían ningún riesgo
de infectarse con el VIH/SIDA se les preguntó cuál era la
razón principal por la que pensaban que no tenían
ningún riesgo. En el Cuadro
10.10 y Gráfico
10.4, se
presentan las razones por las cuales las mujeres en edad fértil
consideran que no tienen ningún riesgo de infectarse con el
VIH/SIDA. El 32.6 por ciento declaró que confía en su
pareja, 12.2 por ciento expresó que tiene una sola pareja sexual
y un 8.9 por ciento conoce bien a su pareja. Agrupando estas tres
razones se puede señalar que más de la mitad (53.7 por
ciento) de mujeres no perciben riesgo porque creen que ella y su pareja
son fieles. En el caso de las mujeres sexualmente activas o las que
están casadas o unidas, al menos 8 de cada 10 (81.3 y 87.9 por
ciento respectivamente) piensan que no tienen riesgo de contraer el
VIH/SIDA por tener la percepción de fidelidad mutua.
Además, 31.7 por ciento dijo que no tiene relaciones sexuales o
pareja sexual y fue la razón reportada con mayor frecuencia por
las adolescentes de 15 a 19 años de edad (72.1 por ciento), las
nunca casadas (67.9 por ciento), las que tienen entre 7 a 11
años aprobados de estudio (49.6 por ciento) y desde luego
quienes no tienen experiencia sexual (97.5 por ciento). Otro 8.6 por
ciento expresó que no tiene sexo con desconocidos y fue la
razón más mencionada por las mujeres separadas, viudas o
divorciadas (19.3 por ciento), las que tienen 5 o menos años de
estudio (12.3 por ciento) y aquellas que no están activas
sexualmente (20.6 por ciento). Solamente 3.7 por ciento
señaló que no tiene riesgo por usar condón en sus
relaciones sexuales.
10.4 Uso del Condón
en la Última Relación Sexual
Dentro de las medidas preventivas importantes de las ITS, VIH/SIDA, se
encuentran la de usar condón en todas las relaciones sexuales y
tratar de tener relaciones estables y fieles. Ante la existencia de
relaciones sexuales con múltiples parejas, la principal
estrategia para evitar la transmisión del VIH/SIDA es el uso
adecuado del preservativo o condón. Muchas de estas
informaciones se indagan en el país por primera vez y no se
tiene punto de comparación.
Área y Región
El uso del condón por parte de las mujeres que tuvieron
relaciones sexuales en los últimos 12 meses previos a la
entrevista se puede apreciar en el Cuadro
10.11,
donde 1 de cada 5 mujeres (19.8 por ciento) respondió
afirmativamente, de que sí usó condón en la
última relación sexual. Las mujeres nunca casadas
presentan la proporción más alta en el uso del
condón (41.5 por ciento), seguidas por las mujeres separadas,
viudas o divorciadas (29.2 por ciento). Acerca del lugar de residencia,
el área urbana duplica a la proporción del área
rural (23.8 vs. 12.2 por ciento), de la misma manera las mujeres de
Gran Asunción reportaron en mayor proporción (25.7 por
ciento) frente a las de otras regiones.
Educación, Nivel
Socioeconómico y Edad
En el Gráfico
10.5 se ilustra que solo el 7.5 por ciento de las
mujeres con menos de 6 años aprobados de estudio usó el
condón en la última relación sexual, alcanzando un
máximo de 27.1 por ciento entre las mujeres con 12 y más
años aprobados de estudio, y en forma similar se incrementa de
9.1 por ciento entre las mujeres que pertenecen al nivel
socioeconómico muy bajo hasta 27.2 por ciento en el grupo del
nivel muy alto. Cuando la edad aumenta, disminuye la probabilidad del
uso del condón. La experiencia en el uso de condones es mayor en
las mujeres adolescentes, donde más de un tercio (35 por ciento)
de ellas afirmó haber utilizado condón en su
última relación sexual.
Razones del Uso del
Condón
A las mujeres que usaron condón en su última
relación sexual durante los últimos 30 días
previos a la entrevista, independientemente del estado civil, se les
preguntó cuáles eran las razones del uso del
condón. Más de la mitad (55.7 por ciento) de ellas
habían usado el condón como método anticonceptivo,
esto es para evitar el embarazo. Mientras que 2 de cada 5 mujeres (39.6
por ciento) indicó que lo usó como doble
protección, evitar el embarazo no deseado y al mismo tiempo
protegerse de ITS, incluido el VIH/SIDA. Sin embargo apenas 2.1 por
ciento lo usó exclusivamente para evitar el VIH/SIDA y otras ITS
y otro 2.7 por ciento lo utilizó por otras razones no
especificadas, Cuadro
10.12.
El uso del condón con el doble propósito (evitar el
embarazo y protegerse de ITS, VIH/SIDA), se incrementa con el nivel de
educación de 18 por ciento con 5 o menos años aprobados
de estudio llegando a 47.8 por ciento entre las mujeres con 12 y
más años aprobados de estudio. Por el contrario,
disminuye rápidamente cuando aumenta la edad, de 56.1 por ciento
entre las de 15 a 24 años de edad al 20.2 por ciento entre 35 a
44 años de edad.
El uso del condón como doble protección es más
frecuente entre las mujeres que no están casadas o unidas (63.5
por ciento), que pertenecen al nivel socioeconómico medio (42.1
por ciento) y quienes perciben tener algún riesgo de adquirir el
VIH/SIDA (44.3 por ciento). También en mujeres que viven en la
región de Gran Asunción y Este (43.1 y 43.4 por ciento,
respectivamente), como también en la zona urbana (43.6 por
ciento).
10.5 Disposición al
Uso del Condón en la Pareja
A las mujeres de 15 a 44 años de edad que estuvieron activas
sexualmente durante los últimos 12 meses previos a la entrevista
que no usaron el condón en su última relación
sexual, se les preguntó si estarían dispuestas a usar
condón si la persona con quien van a tener relaciones sexuales
se lo pidiese, igualmente se les preguntó cómo creen que
reaccionarían sus parejas si fueran ellas quienes pidieran a la
persona con quien van a tener relaciones sexuales que usaran el
condón. Ambas preguntas pueden considerarse hipotéticas,
en el juicio de que es probable que ciertas mujeres nunca hayan pensado
en ello, aun estando en unión.
El 79.6 por ciento de las mujeres utilizaría condón si la
persona con quien va a tener relaciones sexuales lo pidiese, Cuadro
10.13. Esta disposición resulta ser más alta entre
las
que han usado el condón en alguna ocasión (91.9 por
ciento) respecto a las que nunca han usado (70.2 por ciento).
En cuanto a las otras características, el mayor porcentaje de
las que están dispuestas a usar el condón si la pareja
sexual lo pidiese, se encuentran entre las solteras (87 por ciento),
las jóvenes de 15 a 24 años de edad (84.5 por ciento),
las que tienen 12 y más años aprobados de estudio (86.4
por ciento). Igualmente sucede con el nivel socioeconómico alto
(85.6 por ciento), como también entre las que residen en Gran
Asunción (82.2 por ciento) y en el área urbana (82.6 por
ciento). Así mismo 4 de cada 5 (81.3 por ciento) mujeres que
perciben tener algún riesgo de contraer el VIH/ SIDA
estarían dispuestas a usar el condón si la pareja sexual
lo pidiese.
Con relación a la reacción que tendría la pareja
sexual, al ser la mujer la que solicitara o pidiera el uso del
condón, los datos del Cuadro
10.14 indican que 59 por ciento de
las mujeres han reconocido que su pareja aceptaría usar, un
tercio (32.6 por ciento) de ellas cree que su pareja se
molestaría o no le gustaría. Asimismo, es oportuno
señalar que una buena proporción (6 por ciento)
mencionó que no sabía cuál sería la
reacción de su pareja. La mayoría de las mujeres que
señalan que la pareja aceptaría o no le importaría
el uso de condones se encuentran entre las que han usado el
condón en alguna oportunidad (77.4 por ciento), las nunca
casadas (68.9 por ciento), las jóvenes de 15 a 24 años de
edad (65.8 por ciento), quienes tienen 12 y más años
aprobados de estudio (71.6 por ciento) y pertenecen al nivel
socioeconómico alto (69.7 por ciento).
10.6 Actitudes ante el
VIH/SIDA
Desde el inicio de la aparición del VIH/SIDA, la enfermedad se
mantuvo oculta por temor, ignorancia o rechazo, ocasionando la
estigmatización y segregación de las personas infectadas
con el VIH/SIDA. Para conocer las actitudes de aceptación o
rechazo hacia las personas que viven con el VIH/SIDA se hicieron una
serie de preguntas a todas las mujeres entrevistadas de 15 a 44
años de edad que conocen o han escuchado hablar del VIH/SIDA.
Las preguntas que se les hicieron fueron las siguientes: a) Si un
pariente suyo se enfermara de SIDA, estaría usted dispuesta a
recibirlo y cuidarlo en su casa; b) Si supiera que un/a
vendedor/a de verduras o alimentos tiene SIDA, compraría de
él/ella; c) Si un/a profesor/a se encuentra infectado/a por el
VIH/SIDA, pero no se ve enfermo/a, se podría permitir que siga
dando clases; d) Si una persona de la familia se infectara con el virus
del SIDA, preferiría que se mantuviera en secreto y e) Si un/a
niño/a está infectado/a con el virus del SIDA, se le debe
dejar que vaya a la misma escuela o colegio donde van los niños
y las niñas de su familia.
El Cuadro
10.15 presenta los hallazgos sobre las actitudes de
aceptación por separado, para cada una de las situaciones
hipotéticas planteadas. En la última columna, el
porcentaje sobre las actitudes de aceptación en conjunto, frente
a personas con VIH/SIDA, este es un indicador resumen sin carga de
estigma o discriminación hacia las personas que viven con el
VIH/SIDA.
Área, Región
y Estado Civil
El 15 por ciento de las mujeres en edad fértil demostró
una actitud de aceptación, es decir sin carga de estigma ni
discriminación frente a las personas que viven con el VIH/SIDA.
No existe mayor variación por edad, pero se pueden apreciar
algunas diferencias por área, región y estado civil. La
actitud de aceptación frente a las personas que viven con el
VIH/SIDA en el área urbana es 2 veces mayor (18.6 por ciento)
que en el área rural (8.1 por ciento). En Gran Asunción
es de 20.1 por ciento en contraste con apenas 6.4 por ciento en la
región Norte. En relación al estado civil, las nunca
casadas tienen mayor aceptación hacia las personas que tienen
VIH/SIDA (16.8 por ciento).
Educación y Nivel
Socioeconómico
También se observa que no existe mayor diferencia en la actitud
de aceptación de acuerdo a la actividad sexual, pero se
incrementa con la educación y el nivel socioeconómico. La
proporción aumenta de 7.4 por ciento entre las que tienen 5 o
menos años aprobados de estudio a 21.7 porciento entre las que
tienen 12 y más años aprobados de estudio. También
el porcentaje de aceptación sube de 3.6 por ciento en el nivel
socioeconómico muy bajo hasta 18.1 por ciento entre las mujeres
que pertenecen al nivel socioeconómico muy alto.
Con respecto a las preguntas específicas, más de la mitad
(58.3 por ciento) de las mujeres no mantendría en secreto si un
familiar se infectara con el VIH/SIDA y 73.7 por ciento estarían
dispuestas a recibir y cuidar en su casa a un pariente enfermo/a, Gráfico
10.6. La aceptación de recibir o cuidar a un
familiar con SIDA es menor en el área rural (65.2 por ciento)
frente al área urbana (78.2 por ciento). Pero la preferencia de
mantener en secreto la enfermedad de un familiar es mayor en el
área rural (63.2 por ciento) respecto al área urbana
(55.7 por ciento).
Siguiendo con las preguntas especificas, el 53.3 por ciento de las
mujeres aceptaría que un/a profesor/a infectado/a con el
VIH/SIDA, aunque no se vea enfermo/a siga dando clases. Además
37.2 por ciento compraría verdura o alimento de un/a vendedor/a
que tiene SIDA y 47.7 por ciento permitiría que un niño/a
infectado/a del VIH/SIDA vaya a la misma escuela de su hijo/a. Para
estas tres situaciones planteadas, el grado de aceptación es
mayor en el área urbana respecto al área rural.
De igual manera, los porcentajes de aceptación hacia las
personas infectadas con el VIH/SIDA son más altos entre mujeres
residentes en la región Gran Asunción, que nunca han
estado casadas, que tienen 12 y más años aprobados de
estudio y pertenecen al nivel socioeconómico muy alto.
10.7 Conocimiento y Uso de
la Prueba del VIH/SIDA en la Vida Reproductiva
El conocimiento del estado serológico respecto del VIH es una
condición fundamental para el tratamiento del SIDA, y
también se ha constatado que tiene beneficios para la
prevención de la infección. Sin embargo, el alcance
actual de los servicios de prueba del VIH es escaso y la
aceptación suele ser baja, a causa principalmente del miedo al
estigma y la discriminación. El ofrecimiento de
consejería y pruebas de detección voluntarias son
elementos cada vez más importantes de los programas de
prevención y atención en VIH/SIDA.
Conocimiento de la Prueba
del VIH/SIDA
En el Cuadro
10.16 se muestra que en Paraguay 73.3 por ciento de las
mujeres en edad fértil de 15 a 44 años de edad ha
oído hablar de la prueba del VIH/SIDA y 58.9 por ciento sabe
dónde se hace el examen del VIH/SIDA. El porcentaje de mujeres
que ha oído hablar de la prueba es más alto en el
área urbana (79.3 por ciento) frente al área rural (62.2
por ciento). Se observa que las residentes en Gran Asunción
tienen mayor conocimiento de la existencia de la prueba (81.2 por
ciento) respecto a las mujeres de otras regiones.
El porcentaje de conocimiento de la prueba del VIH/SIDA se incrementa
con el nivel educativo, pasando de 54.1 por ciento entre las que tienen
poca o ninguna educación a 85.2 por ciento entre las que tienen
12 y más años aprobados de estudio. Similar incremento
ocurre con el nivel socioeconómico, pasando de 53.3 por ciento
entre las del nivel muy bajo a 83.7 por ciento entre las del nivel muy
alto. A medida que las mujeres tienen mayor educación y nivel
socioeconómico, es más probable que conozcan la
existencia de la prueba y las instituciones que la realizan.
Las mujeres sin experiencia sexual y no sexualmente activas tienen
mayor conocimiento de la existencia de la prueba del virus del SIDA,
pero no hay diferencia significativa sobre "conocen el lugar donde se
realiza la prueba del VIH/SIDA". Igualmente entre las que tienen 15 a
24 años de edad es mayor el conocimiento de la existencia del
examen, pero menor el conocimiento del lugar donde hacen. No obstante,
las mujeres no unidas o que consideran tener algún riesgo de
infectarse, son las que mayormente han oído hablar de la prueba
y saben dónde se realiza.
Mujeres que se Hicieron la
Prueba del VIH/SIDA
A las mujeres que conocían sobre la prueba del VIH/SIDA y
sabían dónde se podía realizar el examen se les
preguntó si alguna vez se habían hecho. El 12.8 por
ciento se han hecho alguna vez y de ellas más de la mitad (54.4
por ciento) se hizo a partir de enero de 2002, lo cual indica que el
acceso a la prueba entre la población de mujeres en edad
fértil, ha sido de mayor importancia en los años
recientes, Cuadro
10.17. Las mujeres del área urbana se han
hecho la prueba en mayor proporción (16.8 por ciento) respecto a
las mujeres del área rural (5.4 por ciento). Según
región de residencia, la cifra asciende de 5 por ciento en la
región Norte a 23.3 por ciento en Gran Asunción.
Edad, Educación y
Nivel Socioeconómico
El porcentaje de mujeres que se ha hecho la prueba del VIH/SIDA en
alguna oportunidad varía de 2.2 por ciento entre las que tienen
15 a 19 años a 20.4 por ciento entre las que tienen 30 a 34
años de edad. La proporción asciende de 6.1 por ciento
entre las mujeres con 6 o menos años aprobados de estudio a 24.8
por ciento entre las que tienen 12 y más años aprobados
de estudio y de 4.3 por ciento entre las que pertenecen al nivel
socioeconómico bajo a 20.2 por ciento para las del nivel
socioeconómico alto. Además, se observa que la
probabilidad de hacerse la prueba o el examen del VIH/SIDA es mayor
entre las mujeres que piensan tener algún riesgo de contraer el
VIH (18.7 por ciento), o quienes están activas sexualmente (16.3
por ciento).
El 12.8 por ciento de las mujeres que se han hecho la prueba del virus
del SIDA, se distribuye de acuerdo al tiempo transcurrido desde que se
hizo la última vez. Más de la mitad de ellas (54.4 por
ciento) se hicieron a partir de enero de 2002, 29.3 por ciento se
realizó en el período comprendido entre 1999 y 2001, y
solamente 16.2 por ciento se hizo antes de enero de 1999. Entre las
mujeres que se hicieron la prueba a partir de enero de 2002, se han
hecho en mayor proporción las del grupo de edad 15 a 19
años (88.2 por ciento) y las que residen en la región
Norte (64.6 por ciento).
En el Cuadro
10.18 se muestra que del total de mujeres que se ha hecho
la prueba del virus del SIDA en alguna oportunidad, un poco más
de la mitad (52.7 por ciento) se hizo fuera del control prenatal,
mientras que el 47.3 por ciento se ha hecho dentro del control prenatal.
Entre las mujeres que se hicieron el examen del VIH/SIDA fuera del
control prenatal, la mayor proporción se encuentra entre las que
viven en área urbana (54.4 por ciento), en Gran Asunción
(55.3 por ciento), quienes tienen 35 a 44 años de edad (65.9 por
ciento) y no están sexualmente activas (62.3 por ciento). Las
que hicieron la prueba fuera de control prenatal acrecientan en la
medida que aumentan los años aprobados de estudio
alcanzando un 57.7 por ciento entre las que tienen 12 y más
años de educación y se incrementa con el nivel
socioeconómico hasta llegar a 58.7 por ciento entre el nivel
alto. En contraste con las mujeres que tuvieron control prenatal la
mayor frecuencia se observa en el área rural (56.7 por ciento),
principalmente aquellas que habitan en la región Norte (57.5 por
ciento), tienen menos de 35 años (52 por ciento), no tienen
ninguna educación o solo completaron 6 años de estudio
(60.5 por ciento) y pertenecen al nivel socioeconómico bajo
(65.6 por ciento).
Lugar donde se Hicieron la
Prueba del VIH/SIDA
En el Cuadro
10.19 se presenta la distribución porcentual del
lugar donde hicieron la prueba del VIH/SIDA la última vez, el
29.5 por ciento informó haber hecho el examen para la
detección del VIH/SIDA en LACIMET (Laboratorio Central e
Instituto de Enfermedades Tropicales), ubicado en Asunción. Las
mujeres de Gran Asunción o Centro Sur son quienes más
concurren a esta institución.
El 14.2 por ciento de las mujeres mencionaron otros establecimientos
del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social como el lugar
donde se han hecho la prueba del VIH/SIDA. Esta cifra varía de
13.5 por ciento entre las mujeres del área urbana a 18.3 por
ciento entre las del área rural. Las mujeres residentes en las
regiones Norte (21.3 por ciento), Centro Sur (21.4 por ciento) y Este
(18.6 por ciento) utilizan en mayores proporciones los establecimientos
del Ministerio de Salud para realizarse el examen de detección
del VIH/SIDA.
Por otro lado, 20.7 por ciento mencionó haberse hecho el examen
en un hospital o clínica privada y 15.9 por ciento en
algún laboratorio particular. A estos lugares acuden con
más frecuencia las mujeres del área urbana y de las
regiones Gran Asunción y Este.
Nivel Socioeconómico
De acuerdo a las características que se analizan, la mayor
concurrencia a esta institución se encuentra entre las mujeres
que tienen más de 24 años de edad, quienes tienen entre 7
y 11 años aprobados de escolaridad, entre las que no perciben
algún riesgo de contraer el VIH/SIDA y las que no son
sexualmente activas. Llama la atención que las mujeres
pertenecientes al nivel socioeconómico alto en mayor porcentaje
recurrieron a establecimientos del Ministerio de Salud para hacerse el
examen (20.5 por ciento), mientras que las del nivel medio (10.1 por
ciento) y bajo (5.3 por ciento) utilizaron en menor porcentaje los
servicios del Ministerio de Salud.
Se observa también una porción importante de mujeres que
se hicieron la prueba en el extranjero como Argentina (5.7 por ciento)
y Brasil (4 por ciento), en los dos países acumulando alcanzan
aproximadamente 10 por ciento del total. La mayor parte de las que se
hicieron el examen en el extranjero son del área rural,
principalmente de la zona fronteriza como la región Norte y Este
del país.
Voluntariedad para Hacerse
la Prueba del VIH/SIDA
A las mujeres de 15 a 44 años de edad que se han hecho la prueba
del VIH/SIDA en alguna oportunidad, que se hicieron durante su control
prenatal se les peguntó si ese examen se hizo por su propia
voluntad o fue obligada. A las que se hicieron el examen de
detección del VIH/SIDA fuera del control prenatal se les
preguntó si se habían hecho en forma voluntaria o porque
tenían que presentar el resultado en algún lugar. Los
resultados muestran que 61.4 por ciento de ellas reportó haberse
hecho en forma voluntaria con o sin control prenatal, 35 por ciento de
las mujeres reportaron que tenían que presentar el resultado
solicitado por alguna institución o en el trabajo y 3.6 por
ciento de ellas se sintió obligada en ese momento, Cuadro
10.20.
Con solamente 887 mujeres en el denominador, no hay diferencias
significativas en la voluntariedad para hacerse la prueba. Sin embargo,
las mujeres que se hicieron la prueba en forma voluntaria en mayor
proporción residen en el área rural (66.6 por ciento), en
las regiones Norte (62.2 por ciento), Centro Sur (64.4 por ciento) y
Este (70.6 por ciento), tienen entre 15 y 24 años de edad (68
por ciento) y entre 7 a 11 años de educación (67.9 por
ciento) o pertenecen al nivel socioeconómico medio (67.6 por
ciento) o bajo (67.8 por ciento). Por el contrario, las mujeres que
tuvieron que presentar el resultado a solicitud de alguna
institución o por motivos de trabajo residen principalmente en
el área urbana (35.9 por ciento) y en Gran Asunción (39.5
por ciento), tienen entre 35 y 44 años de edad (40.5 por ciento)
y 12 y más años aprobados de estudio (37.1 por ciento) y
pertenecen al nivel socioeconómico alto (39.8 por ciento).
Consejería Antes de
Hacerse la Prueba del VIH/SIDA y/o
Después de Recibir los Resultados
Del total de mujeres que se han hecho la prueba o el examen, el 71.7
por ciento informó haber recibido algún tipo de
consejería antes de hacerse la última prueba del VIH/SIDA
y de las mujeres que recibieron el resultado respectivo, el 51 por
ciento reportó que había recibido consejería
después de conocer los resultados, de ellas 46.8 por ciento
recibió consejería antes y después del examen, Cuadro
10.21.
Como ya habíamos mencionado en la sección anterior. En el
Cuadro
10.21 se muestra que son pocos los casos en cada
categoría, pero tiene algunas diferencias que podemos
señalar. La probabilidad de recibir consejería antes y
después, varía de acuerdo al lugar donde se hizo la
prueba, desde 35.4 por ciento entre las que se hicieron en un
laboratorio particular hasta 70.4 por ciento entre las que se hicieron
la prueba en el Brasil. En los establecimientos del Ministerio de Salud
la proporción que recibió consejería antes y
después de la prueba llega a 60 por ciento y es menor en
LACIMET, donde solo 37.1 por ciento de las mujeres que se hicieron la
prueba recibieron consejería antes y después de saber el
resultado.
Cuando la mujer se sintió obligada a hacerse la prueba, la
proporción que recibió consejería antes de la
prueba y después del resultado llega a 68.3 por ciento,
disminuyendo a 31.3 por ciento entre las mujeres que se hicieron el
examen porque tenían que presentar el resultado a solicitud de
alguna institución o lugar de trabajo.
Se observa también que, independientemente del lugar
dónde se hicieron la última prueba del VIH/SIDA, o del
tiempo transcurrido desde que se hizo la última vez y de la
voluntariedad para hacerse el examen, en general, es más
probable que se brinde consejería antes del examen, que
después de tener los resultados.
A todas las mujeres de 15 a 44 años de edad que sabían
dónde se hace la prueba del VIH/SIDA, pero que nunca se
habían hecho, se les preguntó la razón principal
por la cual nunca se habían hecho el examen, Cuadro
10.22. La
razón señalada con mayor frecuencia fue que no lo
habían considerado necesario (58.9 por ciento) y (22.1 por
ciento) reportó que nunca le habían indicado o
recomendado.
Más de la mitad de las mujeres (52.6 por ciento) que reportaron
tener algún riesgo para contraer la enfermedad, manifestaron que
no consideraban necesario hacerse el examen. En el Gráfico
10.7
se aprecia que más de la quinta parte de las mujeres (22.1 por
ciento) en edad fértil no se han hecho la prueba del VIH/SIDA
por falta de orientación o consejería, 9.7 por ciento
reportó no tener vida sexual, 3.5 por ciento dijo no tener
tiempo y 2.8 por ciento, no tener dinero.
10.8 Conocimiento y Uso de
la Prueba del VIH/SIDA durante el
Último Embarazo
Además de investigar el conocimiento y uso de la prueba del
VIH/SIDA en cualquier momento de la vida de la mujer, a las que
tuvieron control prenatal a partir de enero 1999 se les preguntó
sobre el uso de la prueba durante su control prenatal, como una medida
para evitar la transmisión vertical del VIH (de la madre al
bebé). La transmisión vertical es la forma más
frecuente en que los/as niños/as adquieren el VIH en el mundo.
En los países de ingresos bajos o medianos, la probabilidad de
que una madre VIH positiva transmita el virus a su hijo recién
nacido es como mínimo del 30 por ciento (ONUSIDA, 2003). El
examen de detección de anticuerpos para el VIH durante el
embarazo es el primer paso para reducir la transmisión vertical.
Gracias a la detección precoz de la infección y al
tratamiento con los fármacos antirretrovirales, se puede reducir
dicha transmisión y aumentar la supervivencia de los/as
niños/as, siempre y cuando los fármacos sean
administrados de acuerdo a las normas internacionales vigentes
establecidas por la OMS/OPS.
El Cuadro
10.23 muestra que 37 por ciento mencionó que le
habían orientado sobre la prueba del VIH/SIDA durante su control
prenatal a partir de enero 1999 y que a 18.4 por ciento le
habían ofrecido la oportunidad de hacer el examen. Esta
relación de dos a uno entre quienes recibieron
orientación y a quienes le ofrecieron la prueba, en general se
mantiene, independientemente del estado civil, la actividad sexual o la
edad actual de las mujeres.
La proporción de mujeres que recibieron orientación y a
quienes le ofrecieron la posibilidad de hacerse la prueba del VIH/SIDA,
durante el control prenatal, es mayor en mujeres del área
urbana, en Gran Asunción, en mujeres con 12 y más
años aprobados de estudio y para quienes perciben algún
riesgo de contraer el VIH/SIDA.
Mujeres Embarazadas que
Han Hecho la Prueba del VIH/SIDA
Del total de mujeres que recibieron el ofrecimiento (18.4 por ciento)
para hacerse la prueba del VIH/ SIDA durante el control prenatal, 14.1
por ciento accedió a realizarse el examen, 12.8 por ciento en
forma voluntaria y 1.3 por ciento sintiéndose obligada, Cuadro
10.24. Los mayores porcentajes de mujeres que se hicieron la prueba
durante su control prenatal, voluntariamente o sintiéndose
obligada, se encuentran entre las que tienen 20 a 39 años de
edad (14.1 a 16.4 por ciento), las que viven en el área urbana
(19.7 por ciento), residen en Gran Asunción (27.7 por ciento),
son sexualmente activas (14.6 por ciento), y consideran tener
algún riesgo de contraer el VIH/SIDA (17.2 por ciento).
Educación
Los años aprobados de estudio inciden entre las que se hicieron
la prueba del virus del SIDA durante su control prenatal,
voluntariamente o sintiéndose obligada, ya que el porcentaje
varía del 5.3 por ciento entre las que tienen menos de 6
años de educación hasta 26.6 por ciento entre las que
tienen 12 y más años de educación.
Examen del VIH/SIDA en
Forma Voluntaria
Del total de mujeres (12.8 por ciento) que se hicieron la prueba del
VIH/SIDA en forma voluntaria durante su control prenatal, 98.4 por
ciento (12.6 por ciento) reportó haber recibido el resultado del
examen, Cuadro
10.25.
Área y Región
La proporción que se hizo la prueba voluntariamente y
recibió el resultado varía de 5.3 por ciento en el
área rural al 17.6 por ciento en el área urbana, mientras
que a nivel regional disminuye de 24.5 por ciento en la región
Gran Asunción a 5.4 por ciento en la región Norte.
También el porcentaje que se hizo la prueba voluntariamente y
recibió el resultado varía de 3.9 por ciento entre las
mujeres sin educación o con 5 años aprobados de estudio
hasta 24.2 por ciento en aquellas que tienen 12 y más
años aprobados de estudio.
Consejería Antes de Hacerse la Prueba del VIH/SIDA y/o
Después de Recibir los Resultados en el Control Prenatal
Del total de mujeres que refirieron haber tenido control prenatal a
partir de enero 1999 y haberse hecho la prueba del VIH/SIDA, el 81.5
por ciento indicó haber recibido consejería antes del
examen. De las que recibieron el resultado respectivo, el 64.6 por
ciento reportó que había recibido consejería
después de conocer los resultados. Mientras que 60.4 por ciento
mencionó que había recibido consejería antes y
después del examen, Cuadro
10.26.
El porcentaje de mujeres que recibieron consejería antes y
después de la prueba del VIH/SIDA durante su control prenatal
está por encima del 65 por ciento entre las que acudieron a los
establecimientos del MSP y BS (75.6 por ciento), Brasil (73.1 por
ciento) y hospitales/clínicas privadas (68.1 por ciento).
Mientras que se presentan proporciones, por debajo de 65 por ciento, de
haber recibido consejería antes del examen y después de
conocer el resultado para las que acudieron a los laboratorios
particulares (49.9 por ciento) y LACIMET (48.9 por ciento). Es
importante destacar que aquellas mujeres que se hicieron la prueba
durante el control prenatal en el Brasil, recibieron consejería
el 95.4 por ciento de las mujeres antes de hacerse el examen y 73.1 por
ciento recibieron consejería antes y después de recibir
los resultados de la prueba del VIH/SIDA.
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